Fidel Castro Ruz

Intervención ante el segmento de alto nivel del
59 período de sesiones de la comisión de derechos humanos (II)

Por Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba. Ginebra, 20 de marzo del 2003


Tienda Andinia

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Montañismo y Escalada

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Amistades

Motivación

Liderazgo

Salud Natural

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando empleo?

No insistiremos esta vez en los temas que tradicionalmente fueron objeto de nuestras preocupaciones. No hablaremos hoy de la hipocresía y el doble rasero que desde hace años lastran nuestros trabajos. No reclamaremos la profunda reforma y democratización en el funcionamiento de esta Comisión. No defenderemos hoy siquiera el derecho de cada pueblo a escoger libremente su propio modelo de ordenamiento civil y político, y su propio camino hacia el desarrollo económico y social. No reiteraremos tampoco la necesidad de otorgar igual importancia tanto a la defensa de los derechos civiles y políticos como a la promoción de los siempre postergados derechos económicos, sociales y culturales. No vamos en esta ocasión a enjuiciar cómo se cumplen hoy para la inmensa mayoría de los habitantes del planeta derechos proclamados en la Declaración, tales como: "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos", o "toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país", o "toda persona tiene derecho al trabajo", o "toda persona tiene derecho a la educación", o "toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios".

No vamos tampoco, aunque pueda causar sorpresa, a emplear estos minutos para denunciar el arbitrario y desprestigiado intento de fabricar e imponer por la fuerza una condena contra Cuba en esta Comisión, para continuar justificando el genocida bloqueo que por más de cuatro décadas sucesivos gobiernos norteamericanos han impuesto contra nuestro pueblo. Hoy debe ser otra nuestra prioridad: salvar del colapso a la Organización de Naciones Unidas, y a sus mecanismos de seguridad colectiva; enfrentar el irrespeto deliberado a los principios consagrados en su Carta.

Señora Presidenta:

La ilegal, injusta e innecesaria agresión contra Iraq, un país del Tercer Mundo - desatada ya con toda brutalidad pese al unánime rechazo de la opinión pública mundial - convierte el derecho a la libre determinación y la soberanía de los pueblos en un simple espejismo. Después de tal guerra, habrá surgido un nuevo orden mundial en el que nuestra antigua aspiración a que el planeta estuviese regido por el imperio de la ley habrá sido aplastada por la imposición de un orden regido por la ley del imperio. Ni siquiera los antiguos aliados en la OTAN, que durante décadas acompañaron a los Estados Unidos durante la Guerra Fría, escapan ahora a la amenaza de agresión militar. ¿Podíamos imaginar que un día Estados Unidos proclamara en una ley su derecho incluso a invadir la ciudad de La Haya, en pleno corazón de Europa, si algún soldado norteamericano fuera llevado ante la Corte Penal Internacional? ¿Podíamos anticipar que ni siquiera la Unión Europea, sabio y paciente ejercicio de integración, hoy visiblemente fracturado, podría poner freno al desborde guerrerista y hegemónico del gobierno de los Estados Unidos?


<<Anterior - Indice - 1ra Página - Comprar - Buscar - Siguiente >>


El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©