El Gea

Discurso sobre la salud pública (IX).

Por Fidel Castro Ruz, presidente de Cuba.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado de Cuba)


Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando empleo?

¿Quiere eso decir, podrán preguntar ustedes, que todos éramos estúpidos? Yo respondería que sí, que todos éramos estúpidos, y, en todo caso, me permitiría decir que algunos más estúpidos que otros, porque el país se vio enfrentado en ese período especial a una lucha por la supervivencia, que pocos en el mundo, si había alguno, creían que nuestro pueblo y nuestra patria podrían soportar. 

Ello obligaba a empeñar el máximo de las energías disponibles para cumplir aquella meta de sobrevivir; de ese modo, aquel trastorno particular nos hizo a muchos descuidar o dejar de seguir de cerca importantes planes, y esto que digo para la medicina lo podríamos decir para otras ramas también, y determinadas tendencias se desarrollaron, tendencias que debilitan; determinadas desigualdades se desarrollaron y eso sí que no tenía alternativa posible, debido a la necesidad de aplicar determinadas medidas en medio de una situación supercrítica.

Tampoco todo fue mal, tampoco dejaron de hacerse cosas extraordinarias, tampoco dejaron de expresarse maravillosas virtudes en nuestro pueblo, que hicieron posible lo imposible de resistir un doble bloqueo y una guerra económica arreciada. Leyes y más leyes: Torricelli, Helms-Burton y un montón de enmiendas que apenas se conocen para obstaculizar el desarrollo económico del país; persistencia y enriquecimiento de leyes tan asesinas, como la Ley de Ajuste Cubano, que han dado lugar a la muerte de miles de personas; más de 40 años de terrorismo. Sí, terrorismo y de las peores formas de terrorismo aplicadas por los gobiernos de la superpotencia, que en la última etapa se convirtió en la única superpotencia que hegemonizó y hegemoniza al mundo.

Búsquense pruebas más difíciles para un pequeño país que jamás renunció a su dignidad, a su vergüenza, a su patriotismo y a su honor, porque unas pocas golondrinas o, incluso, un determinado número de golondrinas —como dice el refrán— no hacen verano. Los débiles, los traidores, los que se desmoralizaron no pudieron compensar, ni anular, ni destruir la poderosa e inconmovible fuerza de este heroico pueblo que hoy emerge (Aplausos). Treinta años de Revolución, 30 años de justicia,       30 años de esfuerzo denodado por llevar al pueblo el máximo de bienestar posible, crearon la conciencia necesaria para resistir.


<<Anterior - Indice - 1ra Página - Comprar - Buscar - Siguiente >>


El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©