El bacará en el Casino Royale

Clic aquí para contactar al autor
Pablo Edronkin

Lecturas sugeridas

El juego y la aventura

El bacará en el Casino Royale

Productos y servicios

Cosmic Cat - Un juego cósmico y gratuito

Ruleta Americana Gratis

Ruleta Europea Gratis

Jacks or Better Power Poker

Blackjack Gratis

Energía verde

Juegos gratis

Información deportiva y apuestas

Aumente sus ingresos para vivir libremente

Equipos y provisiones para la aventura

Juegos de viaje y aire libre

¿Vio usted el film original Casino Royale, en el que actúa Peter Sellers como James Bond? Allí juegan bacará, y usted puede entretenerse de la misma manera aprendiendo este juego, si no lo conoce.

El bacará es un antiguo juego italiano, surgido poco después de los tristes eventos de la peste negra, en el siglo XIV, cuando la gente necesitaba divertirse y estaba un tanto harta de los preceptos de unos reyes y una religión que les habían dado la espalda cuando sucedió la gran epidemia. El juego del bacará, desde entonces, se ha convertido en un símbolo aristocrático aunque en realidad no debería ser así.

En la película original "Casino Royale", la primera en la que apareció el personaje de James Bond, la creación de Ian Fleming, James es reclutado como agente 007 del servicio secreto británico para jugar una mano de bacará contra un experto malvado, representado por Orson Welles. La película, y particularmente la escena del juego en conjunto han contribuido a darle al bacará proporciones prácticamente míticas como producto de la creación humana.

Pero ello no debería ser así, y si usted está tratando de buscar nuevas maneras de entretenerse en un casino, le damos un consejo: Si no ha jugado bacará hasta ahora, aprenda cómo se hace e inténtelo. James Bond siempre ha sido un excelente jugador de bacará, y usted puede serlo también.

Este juego italiano se originó hacia fines de la edad media y rápidamente se convirtió en una actividad muy popular pese a que el hecho de apostar siempre ha sido visto como algo eminentemente malo por los adalides de la moral, los cuales durante la edad media y de la mano de los gobernantes feudales y la iglesia sostenían sus argumentos de forma bastante fuerte. El juego en general estaba sencillamente prohibido.

Pero cuando ocurrió la peste negra, hacia mediados del siglo XIII, la población europea pudo presenciar como la mayoría de sus gobernantes y líderes espirituales se esfumaban, tratando de escapar de la peste, mientras que los que intentaban hacer algo por su gente caían víctimas de la misma enfermedad.

El razonamiento popular era que sus líderes o bien no intentarían hacer nada por ellos, o morirían infructuosamente en el intento. Por ello bien podemos decir que el renacimiento y las cosas que se originaron entonces, como el propio juego del bacará, fueron una forma de protesta, un producto colateral reaccionario contra la falsa e inservible moral que había dominado a Europa durante mil años.

Ya durante el renacimiento en Europa, el jugar en casa y apostar en torno a una mesa era algo popular. Y le debemos precisamente la popularidad de los juegos de cartas nada menos que a Johannes Gutenberg, el inventor de la máquina de imprenta y el mismo que imprimiera por primera vez la Biblia, lo cual probablemente hizo tanto por saber que sería siempre un libro solicitado, como así también para que el Santo Oficio - la inquisición - y la iglesia en general, no le molestaran más de lo habitual, pues en aquel entonces, cualquier cosa que no solamente significara un pecado, sino que llamara la atención indebida de algún inquisidor, podría resultar problemático.

Pero poco después de imprimir la Biblia, el señor Gutenberg tuvo una idea genial para los amantes del juego: imprimió las primeras barajas de cartas, con lo que efectivamente, estandarizó los mazos, y bien podemos decir que la existencia de los juegos modernos de cartas, y la posibilidad de apostar ahora mismo, se la debemos a este genio que inventó la imprenta.

Las apuestas eran comunes y frecuentes entre los ejércitos mercenarios y de la era del renacimiento europeo, cuando la disciplina entre las tropas se manejaba sobre la base de modelos de liderazgo y disciplina muy distintos a los actuales, como la aplicación de la fuerza bruta y la pena de muerte aún por pequeñas faltas.

Los soldados que en muchos casos no veían ningún futuro y no sabían si sobrevivirían por mucho tiempo, se hicieron muy adeptos a una forma particular de hedonismo, consistente en despilfarrar todo lo que tenían. Le debemos a Napoleón Bonaparte la organización de los primeros ejércitos como los conocemos hoy en día, y el juego del bacará a los italianos de la era de Maquiavelo.



Búsqueda rápida

Videos

Páginas web relacionadas

Libros

Foro de Andinia

Normas para la reproducción de este artículo

Otros

Artículos Directorio Tienda Foros

Exploración, naturaleza, deportes y aventura al aire libre en © Andinia.com