Los políticos y el juego

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Pablo Edronkin

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Las verdaderas razones detrás de todos los intentos regulatorios del juego y las apuestas.

Siempre hubo dos razones por las que los políticos han querido regular el juego: Una, por cuestiones morales y para prevenir el delito que naturalmente surge en el juego, como en cualquier otra actividad económica. La otra, es para tomar ellos el control del juego, ya sea para cobrar impuestos, o bien para que sea el estado el que administre los salones de juego y casinos, como ocurre en muchos países.

Es decir, la probabilidad de que las razones sean moralmente válidas cuando un político habla de regular o prohibir los juegos de azar son mínimas, pero todo lo que se puede fundamentar en la lógica indica que lo más probable es que el político que está hablando sobre el tema lo único que quiere es una tajada de la torta.

Esa tajada será para el estado, si es medianamente honesto, o bien para sí mismo, si no lo es.

En algunos casos se llega a extremos ridículos: El código electoral argentino, aprobado entre otros por el ex presidente Bignone - el último presidente de la dictadura militar argentina, y quien liquidara finalmente el régimen - sanciona severamente a los jugadores. Si usted se pregunta qué tiene que ver el juego con las elecciones, sepa que nosotros nos preguntamos lo mismo, sobre todo teniendo en cuenta que el código se refiere explícitamente en varias partes a quienes quedan inhabilitados para votar a causa de dedicarse al juego clandestino, que puede considerarse como un delito o no, pero que no deja de llamar la atención.

Piénselo: Un ex presidente que representaba a un régimen dictatorial a causa del cual murió mucha gente, es uno de los que le ha pasado una mano de moralina a la sociedad argentina respecto del juego; evidentemente, los políticos que siguieron después han avalado estos puntos de vista, pues desde 1983, el código ha sido reformado en varias ocasiones, pero estas previsiones pretendidamente moralistas siguen estando.

Pero el hecho de ser corrupto, traficante de armas, sobornable o incompetente - cualidades que hasta los presidentes argentinos desde 1983 hasta la fecha han demostrado fehacientemente - no parece representar un problema. Jugar a las cartas sí...

Desafíe a estos crápulas jugando, y demuéstreles que son unos hipócritas y mentirosos que no merecen un sitio en un mundo justo.



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