Mañana será millonario... solamente si lo desea

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Pablo Edronkin

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Si supiera que mañana a esta misma hora usted tendrá una fortuna, ¿no haría una apuesta para obtenerla? Si supiera que mañana, en este mismo instante del día sus problemas se habrán terminado, ¿no se aventuraría para obtener la solución ahora que se le presenta?

Claro, el asunto es que no se tiene tal certeza, pero al menos ahora está confrontando a la posibilidad de obtener estas soluciones y respuestas. La otra posibilidad consiste no hacer nada y quedarse seguro y cómodo en su casa, frente a la pantalla de su computadora. Use el ratón, y esta pantalla, esta página web y su contenido desaparecerán.

Pero espere un momento antes de hacerlo... ¿Qué cree que hubiera pasado con el imperio español si los conquistadores y exploradores ibéricos se hubieran conformado con pensar así. Ellos no tenían monitores, ni computadoras, y ni siquiera un ratón con el que hacer clic y hacer que la realidad desapareciera.

Ellos se subieron a sus galeones, cruzaron los océanos y conquistaron casi todo el mundo, porque es cierto que en el imperio español nunca se ponía el sol. Después aparecieron los ingleses, los franceses, los soviéticos, los norteamericanos y los japoneses hablando de imperios, pero ninguno de ellos llegó a dominar el sol todos los días (Ver Ships of Adventure, Exploration and Survival).


Nuevo Waldorf, destruido
Nuevo Waldorf, destruido: No siempre las cosas salen bien para los exploradores y aventureros. A veces los piratas, saqueadores, criminales, el tiempo, etc. juegan su papel. La persistencia es necesaria para superar esos obstáculos

Si hiciéramos una extrapolación de los medios tecnológicos de los que disponían esos exploradores a los estándares de hoy en día, nos resultaría fácil constatar que tener semejante imperio sería como gobernar en la actualidad sobre todo el sistema solar. Los conquistadores españoles también tuvieron un instante para decidir por impulso qué es lo que harían; no tenían una PC a mano, pero ciertamente que si la hubieran tenido, no habrían usado el ratón para hacer que una página web que les ofreciera una oportunidad desapareciera.

Ellos llegaron a quemar sus barcos para seguir adelante, y no solamente se hicieron inmensamente ricos, sino que también pasaron a la historia, mientras que quienes cambian de página web porque creen que no pueden, solamente pasan precisamente, a otra página y apenas sobreviven.

Apostar no es más que otra actividad humana como comer, viajar, ver un partido de fútbol, estudiar, etc. aunque obviamente no está vista del mismo modo que otras. El hecho de apostar es entretenerse, como lo es también ir al cine, tomar una cerveza con unos amigos, leer o practicar algún deporte.

Y cualquier actividad mal llevada conduce a cosas malas: El deporte puede practicarse solamente para ganar, incluso haciendo trampa, lo cual desarrolla una pésima personalidad. Uno puede volverse en fanático del cine y la TV, hasta olvidar a su familia. El exceso de alcohol lleva al alcoholismo, hay fanáticos del fútbol que se convierten en violentos y por supuesto, el que apuesta mal y en demasía se convierte en un enfermo, un jugador empedernido.

La diferencia es que usualmente a vicios como la ludopatía se los ve de forma muy diferente que a los vicios socialmente aceptados, como el fanatismo futbolístico o televisivo, que si bien son reprobados de alguna manera, la sanción social es mucho más leve que en el caso de los jugadores.

Y esto no tiene que ver con el perjuicio del vicio - al fin y al cabo, los políticos, a quienes nunca se les dice nada, le arruinan la vida a más personas que los ludópata - sino con una ponderación moral que se hace al respecto. En el Islam, un jugador es un pecador, mientras que el que coloca una bomba en un tren, no necesariamente.


Pared de piedra
Pared de piedra: Las cosas sólidas, como las aredes de peidra, tardan en construirse.

Pero el problema para todos aquellos que sudando moralina hablan del supuesto vicio que es el juego, generalizando y sin diferenciar entre el verdadero enfermo y la persona común, es que fallan en entender una sola cosa: que se juega porque es divertido y porque entretiene. El hecho de apostar dinero puede agregarle interés a la jugada, pero es algo muchas veces secundario; para mucha gente, divertirse es apostar, ¿y qué puede tener eso de malo?

Sin embargo, ganar es difícil muchas veces, pero seguir ganando lo es aún más porque la codicia - el deseo de obtener más y más, de forma ilimitada - muchas veces puede enceguecer a cualquier jugador, apostador, deportista, político y hasta a los criminales. Hay que saber detenerse en el punto que corresponde para evitar perder todo lo que se ganó.

Hay muchísimos casos en la historia que nos ejemplifican esto: la reina Boadicea quiso exterminar a los romanos en las islas británicas, y en su propio apuro cayó en una trampa que le tendieron los legionarios, aniquilando completamente a sus fuerzas. Y también podemos enterarnos de casos como el de Robert Toye si queremos: un asaltante de bancos casi completamente ciego que realizó muchos golpes exitosos.

Pero en definitiva cayó por su codicia, algo de lo que los apostadores exitosos deben cuidarse, y vale la pena recordarlo y resaltarlo una vez más. Si Robert Toye se hubiera detenido en algún punto y hubiera dejado de robar bancos probablemente nunca hubiera sido atrapado porque es casi imposible que un ciego hubiera quedado por mucho tiempo incluido en una lista de sospechosos de cualquier fuerza del orden.

Así que a no olvidar: hay que adiestrar a la codicia para que nos sirva en los momentos más adecuados solamente.


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En busca de tesoros en la montaña: Obtener cosas valiosas y perdurables siempre significa un esfuerzo .




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