P. Edronkin

La historia del capitán Tarapow y su rompehielos



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Abril de 2007: Un incendio se produce a bordo del A.R.A. Almirante Irízar, un navío de gran porte de la armada argentina que es además el único rompehielos basado en los mares del hemisferio sur; se da la orden de abandonar el buque, pero el capitán permanece a bordo.

El A.R.A. Almirante Irizar es un rompehielos de gran tamaño que entró en servicio en 1980; con este navío la armada argentina mantiene un nexo permanente entre Sudamérica y la Antártida. Es también el único buque de su tipo en todo el hemisferio sur, lleva alrededor de trescientas personas, varios helicópteros y numerosos y sofisticados equipos de a bordo.

En sus años de servicio ha tenido una importante carrera como buque polar, como hospital durante la guerra del atlántico sur, en 1982, y como plataforma para realizar numerosísimos rescates y misiones militares y científicas de toda clase.

No se necesita ahondar mucho para llegar a la conclusión de que se trata de un barco muy importante no solamente para la armada argentina o los intereses de este país, sino para todos los ocupantes del continente blanco pues constituye una especie de seguro de vida para todos ellos, así como para quienes navegan en las aguas cercanas al polo sur.

Lamentablemente, hace un par de días un incendio ocurrió mientras regresaba desde la Antártida, algunas millas mar adentro desde la Patagonia. Aparentemente un generador se incendió, causó una reacción encadena imposibilitando el control de daños, y a causa de la propagación del fuego y la gran cantidad de combustible a bordo, el capitán Guillermo Tarapow ordenó su evacuación.

El Irízar constantemente transporta mucho combustible para abastecer a sus helicópteros, para navegar, y también como reserva, pues un barco de estas características puede verse obligado a navegar durante lapsos de tiempo mayores a lo planeado e incluso podría tener que invernar inesperadamente en medio del hielo polar. Por eso, como parte de su equipo de supervivencia lleva más combustible que una embarcación común.

La evacuación del Irízar se llevó a cabo de manera impecable, sin víctimas y pese a que el accidente se produjo de noche, en un mar no muy tranquilo y con la presencia reportada de tiburones en las cercanías. El capitán Tarapow quedó a bordo como su único ocupante una vez que todos los demás lo abandonaron bajo sus órdenes.

Mientras tanto, no se ha escuchado declaración alguna del comandante en jefe, el presidente Néstor Kirchner; no se ha escuchado ninguna declaración de su parte ni aparentemente ha manifestado ninguna inquietud por el barco, por sus tripulantes, o por la suerte de su capitán, quien no solamente ha actuado en base a la tradición naval sino por un criterio de verdadero profesionalismo que merece ser reconocido, pues al liderar con su ejemplo se ha puesto moralmente a la cabeza de quienes son nominalmente sus jefes.

Los capitanes y comandantes en jefe no nacen gracias a los decretos, sino que surgen y se reconocen durante los verdaderos momentos difíciles.




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