El secreto de Kodok

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Pablo Edronkin

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Kodok es un oscuro pueblo del centro de Sudán, ubicado en la provincia del Nilo superior, donde parece que poco o nada sucede, pero en realidad, encierra toda una historia sobre el colonialismo cuyos actores han preferido borrar.

Hoy en día poco se recuerda acerca de este incidente; si se busca en los libros o incluso en Internet son pocos los datos y las crónicas. Se puede averiguar la información política, demográfica y económica del Nilo superior o Aala En Nili, para los sudaneses. Se puede hallar que Malakal es la capital de dicha provincia, qué inundaciones ha sufrido y algunas cosas más, pero sobre Kodok o lo que ocurrió allí, hay muy poco, lo cual si nos transportamos hacia atrás en el tiempo, hacia fines del siglo XIX, significaría que entonces aún menos gente sabría algo sobre aquella comarca. Sin embargo, la misma era codiciada por las potencias europeas.

Ahora imagínese usted que es un explorador de alguna de esas potencias, con moustache y salacot, con prendas de color caqui, un toilette portátil con bacinilla hecha en porcelana Delft, jabones artesanales y sales, y que está marchando desesperadamente durante un año, cruzando territorio inexplorado y abriendo senderos por lugares inimaginables, con una expedición a gran escala detrás suyo, para llegar a un sitio que desea conquistar. Finalmente, y tras muchísimas privaciones y esfuerzos, usted llega, planta su bandera y reclama el derecho de conquista sobre dicho sitio, pero poco después aparece un representante de su propio gobierno y le dice que se tiene que retirar de la zona inmediatamente porque aquel lugar le pertenece, en realidad a un país competidor.

Ahora suponga que en realidad, dicha comarca no le pertenece a usted ni a su conquistador competidor, sino a los pasmados nativos que le miran en derredor con ojos de poca confianza. Usted está muy lejos de su casa, no le entusiasma la idea de regresar por donde llegó porque no fue un paseo muy agradable que digamos, y sus adversarios o competidores cuentan con muchas más armas, haciendo evidente que usted no podría resistir un desalojo por la fuerza. Sería un problema ¿o no?

Eso es exactamente lo que le paso a Jean Baptiste Marchand en 1898, y el evento en cuestión casi provocó la última guerra entre Francia y el reino Unido; a esto se lo conoció como "El incidente de Fashoda" y se pudo evitar porque los gobiernos de ambos países ya estaban pensando en un cambio de paradigma en sus relaciones geopolíticas que al cabo de muy poco tiempo se plasmó en el célebre "entendimiento cordial" que redefinió las relaciones entre los principales países de Europa de aquel entonces. Por ello, los ingleses decidieron borrar de la historia el evento para no exacerbar los ánimos, y le cambiaron el nombre a la localidad de Fashoda por Kodok, con la esperanza de que todo se olvidaría pronto.

Para los ingleses, pese a que en el continente africano sobraba espacio inexplorado, la presencia de una colonia francesa en el Sudán resultaba inviable dentro de sus planes de formar un territorio colonial que ocupara la mitad oriental del continente, de norte a sur. La presencia de los franceses en el área podría significar el corte de las líneas de comunicaciones entre Egipto y Sudáfrica y por eso no podían permitir la presencia de Marchand en Fashoda. Lord Kitchener fue quien se hizo cargo del asunto por parte de los británicos pero pese a tener un poder de fuego mucho mayor en la zona, no hizo uso de la violencia sino de la negociación, y pese a aclarar el punto de vista de su gobierno en términos que no dejaban lugar a duda acerca de la seriedad de la cuestión para ellos, consideró acertadamente que como la "entente cordiale" ya era un concepto geopolítico en marcha y ambos países buscaban poner fin a siglos de guerra entre ellos, más valía negociar y llegar a un acuerdo que permitiera a ambas partes lograr lo que querían o al menos salvar las apariencias.

Para los políticos franceses, con un estado debilitado tras un siglo de revoluciones y guerras particularmente intensas, y con problemas políticos internos como el representado por el caso Dreyfuss, se les presentaba la oportunidad de hacer las paces con los británicos al tiempo que Alemania crecía como un adversario mucho más amenazante día tras día. Y por eso, y pese al entusiasmo popular por la conquista de Fashoda, decidieron abandonarla.

¿Qué podría haber sucedido si Marchand no hubiera acatado las instrucciones enviadas hacia él por el gobierno francés? Casi con seguridad en contingente francés habría sido barrido, y considerando la mentalidad imperante en el público en aquella época, muy beligerante y que hasta sirvió para presentar con fines de reclutamiento al menos durante la primera parte de la primera guerra mundial, a dicho conflicto como una especie de entretenida temporada de caza, hasta que la gente se dio cuenta de la naturaleza real de aquella guerra, hubiera sido muy difícil alcanzar el nivel de empatía política que se logró con la "entente cordiale" y es más: Muy probablemente las alianzas durante el primer conflicto planetario hubieran sido distintas con lo cual el resultado también sería otro, lo que a su vez hubiera determinado la naturaleza de la segunda guerra mundial de forma diferente, dado que los orígenes de esta se trazan hasta los resultados de la primera.

Es, por supuesto, una conjetura, pero bastante probable por cierto: Un incidente más grave en Fashoda podría haber cambiado el mundo, y si esto parece exagerado, basta pensar en algunos casos que probarían esta hipótesis: El archiduque austro húngaro y su esposa murieron a causa del atentado de un solo hombre, lo cual provocó una guerra mundial, y un accidente en un buque norteamericano sirvió de iniciador del conflicto entre Estados Unidos y España en 1898; Cuba, por ejemplo, sería un asunto muy diferente hoy en día de no mediar dicha conflagración.

Y en este sentido hay que rescatar la actitud de Marchand; se sabe que el hombre no se sintió particularmente feliz de abandonar su posición en Fashoda, y considerando el apoyo popular que existía para su acción, bien podría haber desobedecido sus órdenes, actuando en consecuencia y causando un conflicto que sin importar el resultado final, lo habría colocado a él en posición de un héroe de Francia. Una persona más influenciada por la ambición seguramente habría procedido de otra manera, pero este explorador tenía demasiada autodisciplina como para caer en la tentación de la irresponsabilidad.



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