Jugársela a la teletransportación


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Federico Ferrero

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Antes de emprender lo que sea, hay que creer que es posible, imaginarlo. Los autores de ficción literaria, cinematográfica, artística, científica, etc. suelen hacer ese tipo de cosas, pero también, evidentemente, los inventores, los artistas y los científicos que persiguen hacer realidad esas ficciones, ya que el primer paso de concebir no no consabido es imprescindible para poder crear.


Creando un laberinto de piedra de noche...una locura o algo imposible, pero cierto...

Así, algunos hay creado cosas que otros terminan, generaciones después, considerando parte de la vida cotidiana, y no piensan siquiera en cómo era la vida antes de su existencia, o en la complejidad que implicó llegar a inventar algo que fuera radicalmente distinto a todo lo conocido, basándose en algo ya conocido. A todos nos vendrán a la mente inventos tecnológicos, pero la creación no se limita a lo material, es más, incluso en ese caso, parte de lo inmaterial, del mundo de las ideas (que no el platónico ;-)

Esto se aplica a cualquier aspecto de la vida, donde lo primero que hay que hacer es creer en uno mismo, tener confianza para jugársela por lo imposible, cuando todo indica que no tiene sentido.

De ahí que tener una filosofía de la creación basada en el "nada es imposible" es necesaria no por necedad, sino para ir más allá de lo normal en la creación: explorar campos aún no imaginados, para luego poder hacerlos realidad. La teletransportación es mi ejemplo favorito de algo que parece imposible, pero, llegado el caso, algo por lo que hay que apostar, aunque se pierda sistemáticamente...ya que, en un momento dado, lo imposible puede hacerse realidad.

No todos podemos dedicarnos a crear, ser creadores, inventores, descubridores, en suma, exploradores. Pero todos debemos ser conscientes de que si la cultura no favorece en alguna medida a este tipo de personas excepcionales, el hombre, tarde o temprano, estará perdido. La educación debe tender a abrir la mente, no sólo a enseñar, sino a crear e incentivar el espíritu explorador, ya que, como decimos en el Gea, "Nada es imposible".



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