Los que no tienen derecho a deprimirse


Clic aquí para contactar al autor
Federico Ferrero

Lecturas sugeridas

La decadencia física y mental del ciudadano (I)

La supervivencia del ser humano mediocre (I)

Cómo sobrevivir al pago de impuestos

Una objeción a los que objetan

Productos y servicios relacionados

Energía verde

Hay situaciones de las que es muy difícil escapar, porque obstáculos físicos o mentales nos lo impiden: ejemplos clásicos son el estar en la cárcel o el estar en un centro psiquiátrico, en un correccional o en un país del tercer mundo muriéndose de hambre. Pero aquellos que se dicen "deprimidos", en el sentido laxo del término cuando sus economía y su suerte es buena, son un caso aparte.

Incluso si existe algo así como el derecho "por naturaleza" (cosa dudosa, incluso si se piensa en derechos humanos que la mayoría no tiene) me resulta evidente que cierta gente no debería tener el derecho a deprimirse. Si se nace en un lugar donde las posibilidades de hacer algo más que quejarse son las mejores del planeta, como ocurre actualmente en muchos lugares de Europa estando la moneda tan fuerte, el convertirse en víctima del estres, la obesidad, las hipotecas, la vida laboral o la pareja es casi una herejía del ámbito social.

¿Cómo podemos tolerar el que alguien se "deprima" en la Europa rica (que no es "toda", ni geográfica ni democráticamente hablando, aclaremos) por la situación de su matrimonio o sentimental, por ejemplo? Si una de las únicas cosas que se pueden calificar como "elecciones libres" (el estar en pareja con alguien) resulta convertirse en una obligación que nos perjudica, ¿a qué límites de lo absurdo hemos llegado? Con los problemas laborales pasa algo parecido: puede que alguien sienta una situación temporal de trabajo y rutina como agobiante, y se sienta mal por ello, pero quejarse y deprimirse no sirve: si a uno le molesta algo hay que cambiarlo. Ya no estamos en la escuela primaria donde es "obligatorio" hacer las cosas, uno debe tomar las riendas de su vida, y ocultarse tras el estrés o la culpa de otros (el jefe, el Estado, los políticos) no es una solución, sino solamente una vil excusa.

Por eso hay gente que no tiene derecho a deprimirse. Para un europeo actual de clase media-alta, el llamar "crisis" su situación económica es poco menos que un insulto para el resto el mundo, donde hay crisis en serio. Para un europeo actual de clase media-alta, deprimirse y quejarse debería estar prohibido. Es más, debería castigarse el hecho de no hacer algo más con su vida que seguir una rutina similar a la de las personas que nacieron en países con mayores problemas de supervivencia.

A los que se quejan de situaciones que solo tienen límites dentro de sus estrechos límites de visión, les recomiendo que miren un poco más allá de sus narices nacionales: existen otros países donde aprovechar oportunidades con tal de ser un poco emprendedor, de no tener miedo a la aventura, incluso de liderar.

Sólo hace falta partir de un único requisito: no buscar hacer lo que hace todo el mundo, simplemente porque es lo más fácil. Si la suerte nos hizo nacer en una región donde la desnutrición infantil no nos mató antes de los 5 años, o donde un tsunami no nos dejó en la ruina, o donde unos políticos nos nos robaron nuestro dinero y finalmente sobrevivimos sin mayores dificultades, si tenemos tal suerte, no hay límites, nada es imposible...si hay voluntad.



Búsqueda rápida.

Videos

Páginas web relacionadas

Foro de Andinia

Normas para la reproducción de este artículo

Otros

Artículos Tienda Directorio Foros

Exploración, naturaleza, deportes y aventura al aire libre en © Andinia.com