De libros, bibliotecas, editoriales y decadencia de la cultura (II)


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Federico Ferrero

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De más está decir que incluso estos lectores de biblioteca de obras "novedosas" son una minoría al lado de los que ahora las visitan en busca de CDs, DVDs o material multimedia en general. Esto por supuesto no está mal, porque todo fuente de entretenimiento y difusión de información debe ser bienvenida...lo malo es que los libros estén pagando el pato, libros que no tienen una versión digital paralela. Lo malo es que deje de lado la lectura por cualquier otra forma de ocio que implique menos esfuerzo (y claro, también menos beneficios la mayoría de las veces). Pero la cuestión es que la mayoría de la gente prioriza lo fácil, y esto es así porque la gente mediocre invade incluso las bibliotecas. Los libros para estudiar o para aprender, para entretenerse o para saber (no los culebrones, las novelas de la hora de la siesta o la última película de moda traducida a papel), son ahora (diga lo que se diga en contra) cada vez menos populares.

Lamentablemente, esta historia tampoco termina acá. Entran en juego también las editoriales. Porque esta actitud de las bibliotecas podría entenderse (pero no justificarse) como la consecuencia de una falta de espacio físico frente a la avalancha de novedades requeridas por el público (cosa que no es así tampoco en realidad); pero lo más vomitivo es que las editoriales hacen algo parecido sin tener esta excusa. Las editoriales TIRAN A LA BASURA la literatura que generan y que literalmente (valga la redundancia de doble sentido) se quedan sin poder vender.

Recalco otra vez: las editoriales en España tiran libros nuevos, que no llegaron a ser usados nunca, porque nunca pudieron ser incluidos en el mercado por una causa u otra. Libros que las bibliotecas no quieren porque prefieren novedades comerciales, no las que precisamente la gente no compra.

Uno se pregunta ¿por qué no reparten estos libros entre gente que los quiera? Porque por suerte todavía hay gente, muy poca, que quiere tener libros, aunque no sean "novedades", gente incluso que paga por ellos, y que evidentemente los aceptará de buena gana gratis.

O sino, ¿por qué estas editoriales del primer mundo no regalan esos libros a gente del tercer mundo? ¿no era que la superabundancia de los países capitalistas siempre "rebosa" o "rebalsa" hacia los más pobres? ¿Por qué entonces no "caen" los libros que "sobran" de los países ricos como España a los países pobres, donde un libro es un lujo?

Porque, simplemente, a las editoriales les es más fácil tirar los libros excedentes, reciclarlos en el mejor de los casos, que donarlos para lugares que no les dan beneficio directo monetario alguno.

Así, miles y miles de libros son destruidos en España. Un hecho desconocido que espero al menos ahora usted, lector, conozca. Quizás muchos menos libros eran quemados durante la época de Hitler, pero eso pasó a ser una aberración anticultura histórica, simplemente porque es fue hecho conocido. La importancia de mantener en secreto este tipo de cosas parece que es primordial: lo que no se conoce, no se puede criticar. Difundámoslas, pues.

Y lo más probable (aunque no tengo por el momento forma directa de afirmarlo, como afirmo que esto pasa en España) es que en otras partes de Europa ocurra algo parecido. Que este fenómeno de destrucción de cultura no sea un hecho aislado propugnado por algunas editoriales y algunos directivos bárbaros del más grande país de la península ibérica, sino un fenómeno a gran escala que afecta a muchos países que disfrutan de "superabundancia".

La pista nos la dan hechos parecidos que pasan en otros ámbitos: comida que se tira todos los días en los miles de McDonals y locales de comida rápida del mundo, por el simple hecho de que "ya se enfrió"; ropa o cosas útiles pero "rotas" o "averiadas" que se ve tirada en la basura en cualquier país europeo porque nadie se molestó en arreglarlas, porque es más fácil, en cambio, comprar otras; o también ollas y sartenes que se ven en la basura de algunos barrios residenciales estadounidenses, desechadas simplemente porque se pegó la comida que se hacía en ellas, porque es más simple comprar otra que lavarlas. Adictos al modelo o a la garantía, al "ante...le devolvemos su dinero" o a la "satisfacción 100% garantizada", a la comodidad o al lujo, al derroche y a la mediocridad.

Los libros son historia también, y tienen valor aunque no estén actualizados, tienen un valor distinto, pero lo tienen. Un valor cultural, como antiguedades, etc. Pero si hay que tirarlos, al menos que sean reciclados...muchas veces ni eso se hace, y es muy triste. Esperemos que en un momento cercano se logre un mecanismo para que los libros viejos sean reutilizados, o sino, aunque sea tengan una "muerte" digna reciclados en nuevos libros, es decir, salvando árboles.

Y la cultura, por supuesto, la biodiversidad cultural, paga las consecuencias. Tratemos por lo menos nosotros, algunos, excepciones, de no contribuir a ello, y de mantener despiertos y despertar a los que quieran ser despertados.



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