Globalización y especies invasoras o foráneas


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Federico Ferrero

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Con el paso de las décadas las especies se van arraigando a los ecosistemas, es decir, al terreno y al clima de una región, ya sea un bosque, el océano, el desierto o el ártico, por ejemplo. Sin embargo, el azar y sobre todo la intervención del ser humano hace que especies venidas o traídas de otras latitudes, ya sea por error o intencionadamente, se reproduzcan y ponga en peligro a las especies autóctonas de una zona en cuestión.


Ejemplares de ardillas siberianas o ardillas coreanas (Eutamias sibiricus o Tamias sibiricus) grabados en Bélgica.

Los ejemplos que ilustran como una especie invasora, la globalización y el ser humano destruye a otras son innumerables. En la Araucanía y Patagonia, la invasión por parte del ciervo rojo canadiense junto con la pérdida de su lugar de vida producto de la tala y los incendios forestales, prácticamente extinguió (ya que es una especie amenazada actualmente) al ciervo local, el huemul (hippocamelus bisulcus), al ir desplazándolo y matándolo directa e indirectamente. Los huemules compartían las mismas fuentes de alimentos que el ciervo rojo, siendo el primero más fuerte en comparación, y dichos alimentos cada vez más escasos por la destrucción de su territorio. A esto se sumó la cercanía de las ciudades, con los perros que los atacaban (y atacan a los pocos que queda...), las enfermedades transmitidas por el ganado que crían los paisanos de la zona y la erosión provocada por los incendios y el cambio climático. Con el puma patagónico y el lince ibérico ocurre algo parecido, aunque en estos casos la única especie invasora es el hombre...

Por poner un ejemplo del reino vegetal, los pinos (de origen europeo) le quitan espacio vital a las lengas o coihues en la Araucanía y Patagonia, ya que se replantan por empresas madereras para "reforestar" de forma artificial y perjudicial a los bosques patagónicos que se incendian, muchas veces de "casualidad".

Lago Puelo, Chubut, Argentina
Un bosque patagónico quemado...la recuperación de la especie autóctona que lo constituía (la nostrofagus) tardará cientos
de años para volver a los niveles anteriores al incendio, y deberá competir con los pinos de crecimiento rápido...

En Madrid, el camalote o jacinto del amazonas invadió la primavera del año 2005 el río Guadarrama, y aunque se limpio y se sigue limpiando en la medida de lo posible, nadie garantiza que no vuelva a eclosionar de una forma tan violenta como lo hizo, alterando todo el ciclo biológico de las especies locales y la biodiversidad del Parque Regional dentro del cual se encuentra este río.

Este último ejemplo nos muestra como la invasión puede derivar de la simple ignorancia o descuido por parte de una persona, ya que este camalote se suele vender en viveros o jardinerías en España como planta para peceras, y a algún "vivo" debe habérsele ocurrido tirarla al río. Los jacintos de agua no dejan que la luz pase al fondo del río, e impiden muchas veces que las aves acuáticas de la zona (como la grulla, los martín pescadores, etc.) puedan alimentarse de peces... Se intenta ahora reutilizar esos camalotes que se recolecten como biomasa (generar energía al quemarlos) alimento para animales, abono, etc. Ya se han sacado alrededor de 150.000 toneladas, pero esto sólo implica un 50% del total según se calcula. Las autoridades ya asumen que esta especie no va a poder ser erradicada, y sólo apuntan a controlarla...el daño está hecho.

Deberíamos pensar más antes de desechar o abandonar especies a su suerte, cuando esto (como vemos) tiene consecuencias similares a las de arrogar una piedra por una pendiente...que termina generando una tremenda avalancha... Esta consecuencia puede no ser necesariamente negativa, pero indudablemente implicará cambios imprevisibles en los ecosistemas que afecten a las especies y por tanto a la biodiversidad, transformando la biodiversidad local en una biodiversidad global.

Esto pasa tanto a nivel individual, como gubernamental y empresarial. No olvidemos, por poner otro ejemplo, que el gran riesgo de las especies transgénica es que se contaminen de forma irreversible (modificándose o eliminándose) las especies autóctonas que fueron genéticamente alteradas.

Jugar con la ecología, y en particular la genética y el clima, constituye una verdadera lotería de la que podemos sin duda salir gravemente perjudicados...más vale no arriesgarse.



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