Medición de la frecuencia cardíaca (FC) o pulso


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Federico Ferrero

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Una forma de saber el esfuerzo al que nos vemos sometidos con el entrenamiento para cualquier deporte, o el estado de salud en general en lo que a los primeros auxilios se refiere, es conocer nuestra frecuencia cardíaca a través del pulso.

Al medir nuestro pulso buscamos saber a cuantas veces impulsa sangre por minuto nuestro corazón, es decir, cuanto trabaja este músculo tan importante.

A la frecuencia cardiaca o pulso puede medirsela tomando las pulsaciones que se sienten al tacto con el dedo índice y el medio (nunca con el pulgar, que tiene pulsaciones propias) en distintas partes del cuerpo, siendo las más usuales:

- La arteria radial (muñeca). El lugar más usado por los médicos si no disponen de instrumental o acceso a una toma de pulso central. Tiene el inconveniente de estar algo alejado del corazón (pulso periférico), y por lo tanto suele ser más débil y difícil de detectar que cuando se toma en otros lugares (carótida, etc.)

- La arteria carótida (cuello). Uno de los lugares más usados, aunque tiene el inconveniente (poco conocido además) de que en alguna personas presionar sobre la carótida tiene el efecto reflejo de disminuir dicha frecuencia por excitarse ciertos baroreceptores, y dando por tanto un resultado no objetivo. Por eso, a nivel de entrenamiento, siempre debe tomarse la frecuencia cardiaca también en otros lugares y compararla con la tomada en la carótida: si el resultado es similar, podemos descartar el vernos afectados por esta dolencia, algo rara pero existente.

- La arteria braquial (brazo, codo). Útil para detectarla en los bebés y niños pequeños.

- La arteria temporal (cabeza, adelante del pabellón auricular). Útil en primeros auxilios si no se tiene acceso a otra parte del cuerpo (accidentes de tráfico o tránsito, derrumbes, etc.)

- La arteria femoral (ingle). Idem anterior.

- La arteria pédia (pies). Idem anterior, mismo inconveniente que con la de las extremidades superiores (radial).

- La arteria poplítea (las corvas o parte de atrás de las rodillas).

- Simplemente, una mano en el corazón. Útil sobre todo en ejercicio, en movimiento o cuando a penas terminamos de hacer ejercicio, pero puede inducir a error.

Pueden leer sobre los distintos tipos de frecuencia cardiaca que pueden medirse y las fórmulas que pueden aplicarse siguiendo este enlace. Este conocimiento es impresindible para saber como debemos entrenar en función de nuestra frecuencia cardiaca para obtener beneficios en salud o mejorar nuestro rendimiento.

Hay que saber también que existen una serie de factores que influyen en la frecuencia cardiaca, y son:


- El grado de entrenamiento o de ejercicio. Si se está acostumbrado al esfuerzo (entrenado), la frecuencia cardiaca o el pulso sube menos que si no se lo está.
- La duración del esfuerzo. El cansancio es acumulativo, y por lo tanto la frecuencia cardiaca sube a medida que el tiempo pasa, aunque el esfuerzo sostenido sea el mismo.
- La intensidad del ejercicio. Evidentemente determina la frecuencia cardiaca, hasta llegar a los valores máximos.



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