La motivación de los Juegos Olímpicos


Clic aquí para contactar al autor
Federico Ferrero

Lecturas sugeridas

Tipos o diversas clasificaciones de los músculos (I)

Tipos de fibras musculares

Tipos de contracciones musculares

Las fases del proceso de adquisición de técnicas deportivas en niños (I)

Biomecánica humana: análisis de la acción psicomotriz (I)

Productos y servicios relacionados

Equipos e indumentaria deportiva

Una vez más los Juegos Olímpicos dominan el panorama deportivo mundial. Y esto es así principalmente porque son un negocio, no nos engañemos. Pero también tienen otros aspectos positivos a recalcar, y entre ellos uno no menos importante es el de la motivación que ejercen sobre los espectadores.

Fiesta deportiva en honor a los Juegos Olímpicos de Pekín
Fiesta deportiva en honor a los Juegos Olímpicos chinos

Podemos observar ahora mismo como muchos chicos se entusiasman viendo a los deportistas de élite hacerlo mismo que ellos hacen o que desearían hacer (o que a partir de entonces conocen y vislumbran como meta posible, como vocación espectacular), pero infinitamente mejor, infinitamente más rápido o de forma infinitamente más bella de lo que nunca habían soñado. Los deportistas se transforman así en ejemplos a emular por partes de jóvenes y no tan jóvenes que aspiran a lo mismo, o a algo parecido: al placer de dominar un disciplina deportiva, al placer de competir, al placer de ganar o al simplemente al placer de disfrutar haciendo lo que mejor sabemos hacer, para lo que está hecho nuestro cuerpo: ejercicio físico.

Esta labor social motivadora de los Juegos pasa a veces desapercibida, pero es importantísima, fundamental. Pensemos, ¿cuánta gente se dedicaría a entrenar, a sufrir para conseguir una meta si no viera en otros la alegría que implica haberla conseguido? Porque el sufrimiento es lo primero que se siente, el cansancio es la norma, y los resultados muchas veces están tan lejos que parecen imposibles... Pero si vemos que adelante hay alguien que "ya llegó", la cosa cambian, empezamos a pensar "si el puede, yo también tengo que poder, también soy un humano como él". Cuando los humanos hacen cosas excepcionales, motivan a otros seres humanos que ven que sus límites están más lejos de lo que jamás habría imaginado.

Los deportistas olímpicos marcan los límites, los extienden cada vez. Y estos limites deben ser puros para ser creíbles. Es decir, el resultados de la voluntad y el esfuerzo puramente corporal y mental, de ahí que haya que combatir "a muerte" la práctica del doping o dopaje, porque invalida las reglas del juego, y transforma los límites excepcionales en una especie de farsa que contamina, que pone en duda incluso a todo logro deportivo sano y noble. En este sentido, las meras sospechas ya (como las que recaen sobre la natación con su aluvión de records y sus trajes cibernéticos actuales, o sobre el ciclismo y sus pruebas sobrehumanas) ya causan mella en el espíritu olímpico.

El doping y la trampa son atajos que aunque pueden tener un beneficio inmediato para el deportista que no es descubierto o condenado por ello, traen más problemas que beneficios a la sociedad al quitarle lo esencial a un gran logro humano: el esfuerzo necesario para conseguirlo.



Búsqueda rápida

Videos

Páginas web relacionadas

Foro de Andinia

Normas para la reproducción de este artículo



Otros

Artículos Directorio Tienda Foros

Exploración, naturaleza, deportes y aventura al aire libre en © Andinia.com