En este artículo recopilaremos toda la información teórica y práctica más relevante sobre la capacidad física básica conocida como "flexibilidad" o "elasticidad", y su relación con el ejercicio físico, el deporte y la salud. Aquí hablaremos de la flexibilidad definiéndola como concepto, detallando sus componentes, su diversas manifestaciones, clases, tipos y factores.
Luego pasaremos a describir las formas de desarrollarla en base a unos criterios y principios generales a todas las capacidades físicas, y otros específicos a ella como tal. Finalmente hablaremos de los métodos y trabajos necesarios para lograr este desarrollo, incluyendo una serie de ejercicios físicos prácticos para mejorarla, y una serie de pruebas físicas o test para medirla.
Podemos definir a la flexibilidad como la capacidad física básica (motora) que nos permite hacer movimientos de gran amplitud pero sin llegar a lastimarnos durante el proceso, y gracias a la movilidad articular y la elasticidad de que nos proveen nuestras articulaciones y músculos respectivamente.
La flexibilidad depende entonces de:
1 - La movilidad articular, la capacidad que tenemos de llevar a cabo movimientos con una gran amplitud en función de la estructura anatómica articular, que varía en cada uno.
2 - La elasticidad del músculo, que hace referencia a la capacidad que tienen los músculos de elongarse y volver a su posición inicial, al estar compuestos de tejido muscular y de tejido conjuntivo (tendones y envolturas que recubren al músculo). El tejido muscular es el responsable de la mayor parte del estiramiento, ya que puede estirarse entre un 150% y un 200% de su tamaño, mientras que el tejido conjuntivo (elastina) no puede estirarse más allá de un 20% normalmente.
3 - La capacidad de rendimiento muscular (al aplicar fuerza).
4 - La coordinación intermuscular e intramuscular. La primera, dependiente a su vez de los reflejos motores (reflejo miotático, etc.), la segunda hace referencia sobre todo a la coordinación entre los músculos agonistas y antagonistas.