Las partes de la bicicleta, pedales (XIII)


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Federico Ferrero

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- Pedales.

Los pedales son la parte donde apoyamos nuestros pies en la bicicleta, para poder transferir nuestra fuerza muscular a su mecanismo, y así avanzar. Existen distintos tipos de pedales, definidos por su función o complementos que incorporan para mejorar el rendimiento de las pedaladas. Los hay con mecanismos complejos, siempre pensados para poder aprovechar mejor esa fuerza de las piernas, y que no se desaproveche nada en el proceso de transferirla a los platos, y de ahí (por medio de la cadena) a la rueda trasera.


Pedal con rastral
Pedal con rastral.

Así, los pedales se centran en evitar que se pierda la fuerza de las piernas por una excesiva flexibilidad del pie, o por falta de contacto de este con los pedales, y al mismo tiempo buscan aprovechar la fuerza que se realiza en todos los sentidos, no solo a favor de la fuerza de la gravedad. Tenemos entonces los siguientes tipos de pedales:

- Pedales simples o sin fijación. Una plataforma antideslizante donde podemos apoyar el pie. Todo principiante debe aprender a andar en bicicleta con uno de estos pedales, para evitar complicaciones al principio.

- Pedales con rastrales sin correas. Son los que incorporan unas cintas de cuelo o de plástico (puntera) que permite fijar más o menos la punta del pie en ellos, haciendo posible ejercer fuerza también con la punta del pie para adelante (y algo para arriba también), y no sólo con la planta hacia abajo, como pasa con los pedales tradicionales. Puede optarse por estos pedales cuando ya se domina algo más el manejo de la bicicleta.

- Pedales con rastrales con correas. Iguales a los anteriores, pero con una diferencia, incorporan correas que permiten fijar mucho mejor el pie, aprovechando más todavía la fuerza de pedaleada. Evidentemente, deben usarse cuando se tiene la habilidad suficiente para mantener el equilibrio y poder desajustarse las correas antes de bajar de la bicicleta.

- Pedales automáticos. La opción más técnica y eficiente, estos pedales se tienen que usar en combinación con zapatillas especialmente diseñadas para ciclismo, ya que tiene un mecanismo que permite "engancharse" de forma automática a una pieza solidaria que viene en dichas zapatillas. Están diseñados de tal forma que se pueden desenganchar al hacer un movimiento diferente al del pedaleo (un giro sobre el eje longitudinal). Al igual que pasa con las zapatillas con clavos que usan los atletas o corredores por pista profesionales, requieren de bastante práctica para poder usarlos con seguridad, sobre todo saber desengancharlos antes de frenar o en caso de una caída inesperada, ya que si no se hiciera de esa forma caeríamos con la bicicleta y el accidente podría ser grave.

La gran ventaja de los pedales automáticos es, entonces, que al estar enganchados a los pedales por debajo de la zapatilla, permiten no sólo aprovechar la fuerza de los músculos extensores de la pierna (cuádriceps, gemelos, etc.), sino también la de los flexores (isquiotibiales, etc.). Dicho de otra forma, permiten hacer fuerza para avanzar no sólo cuando se baja la pierna, sino cuando se sube, aprovechando al fuerza de éstas en todo momento.



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