1 - Aplicar PRIMERO desengrasante para bicicletas.
Esto es lo primero, ya que si se aplica el desengrasante en las partes móviles engrasadas (platos, piñones, cadena, etc.) luego de haber mojado la bicicleta, no actuará bien. El desengrasante debe ser "específico" para bicicletas, ya que los creados para otra función (desengrasante de motores de coche, de horno, etc.) pueden llegar a corroer el material de nuestra bici. Además, el desengrasante para bicicletas suele ser ecológico o biodegradable.
2 - Frotado o refregado.
Luego de dejar actuar el desengrasante, hay que refregar en las partes de la bicicleta en las que lo aplicamos.
Hay que aclarar que tras una limpieza de este tipo, como en cualquier situación en la que en mecánica se manipula grasa o aceite para lubricar sucio, las manos quedan hechas un desastre. Conviene entonces disponer de un limpiador o jabón para manos especial para disolver grasa. Existen algunos muy efectivos que incluyen entre sus componentes piedra pome disuelta, lo cual ayuda a arrastrar fácilmente la grasa que queda entre nuestras huellas dactilares. Estos jabones hay que usarlos en seco, porque al igual que pasa con la bicicleta, si se aplican sobre las manos mojadas no actúan bien (el agua crea una película que aísla la grasa del desengrasante).