Un botiquín de primeros auxilios es imprescindible para la práctica del ciclismo, al igual que para la de cualquier otra actividad al aire libre. Pero se diferencia de otros botiquines de primeros auxilios en algunos detalles.
Tras una caída practicando mountainbike.
Un botiquín de primeros auxilios para ciclismo debe ser fundamentalmente portátil por razones obvias: al igual que en montañismo, en bicicleta transportar peso adicional no es fácil. Debe incluir sobre todo material sanitario para la cura de heridas por rozaduras, típicas tras las caídas. Un ejemplo de botiquín para el ciclista sería uno que contuviera, por ejemplo:
- Apósitos adhesivos (curitas o tiritas) de distintas formas o tamaños.
- Antiséptico a base de iodo.
- Tijeras pequeñas (para cortar ropa quemada en caso de caída, o los apósitos adhesivos para adaptarlos a la herida).
- Gasas.
- Cinta adhesiva estéril (esparadrapo).
- Vendas (opcional).
Además, siempre tenemos que llevar algo de agua de repuesto en nuestra botella, para poder lavar las heridas rociándolas con agua a presión.
Herida tras una caída practicando mountainbike o bicicleta de montaña.
Si tenemos formación en primeros auxilios, adicionalmente podemos incorporar una mascarilla para realizar R.C.P. Para viajes largos o por donde la comida sea nueva para nuestro estómago (países "exóticos), pueden venir bien también algunos medicamentos para el dolor de cabeza, etc. (analgésicos), para la diarrea y pastillas para potabilización de agua.