Todos los que andamos en bicicleta llevamos alguna vez una mochila, pero durante trayectos o paseos cortos. Para cicloturismo o viajes largos con bicicleta (más de 30 minutos) en los que tengamos que transportar peso adicional, habrá que usar otro método, y el método más común es el de incorporar al haciendo trasero de nuestra bicicleta unas alforjas especialmente pensadas para transporte de material.
Las cargas pueden fijarse al asiento trasero o transportín por medio de sogas elásticas con ganchos conocidas como "pulpos".
Las alforjas, como las de los caballos, en su versión más básica son dos bolsos unidos por unas cintas que cuelgan equilibradamente uno a cada lado de la bicicleta en este caso. Conviene que sean impermeables y resistentes, y por supuesto que incorporen un sistema de cierre fiable, las tradicionales hebillas o cierres de buena calidad.
Otra forma de transportar peso: en un bolso adosado al asiento trasero o transportín de la bicicleta.
Por último, no hay que olvidar que cuando se vaya a transportar peso, las ruedas deben estar infladas teniendo en cuenta este hecho. Si el peso va atrás, en alforjas por ejemplo, la rueda trasera tendrá que inflarse para soportar correctamente el peso de su dueño junto con el del equipaje que llene las alforjas. Con más razón se aplica esto mismo al peso llevado adelante en un canasto, porque si la rueda delantera está si no tenemos en cuenta esto puede dar lugar a desequilibrios indeseados y dificultad en la conducción de la bici.