Actuación ante el desacato a la autoridad en actividades extremas y de riesgo (V)


Clic aquí para contactar al autor
Federico Ferrero

Lecturas sugeridas

Normas de seguridad en actividades terrestres al aire libre

Recomendaciones para el cuidado del medio ambiente en actividades al aire libre

Material y equipamiento para llevar en salidas de un día al aire libre

Normas de seguridad para la práctica de ciclismo

Productos y servicios relacionados

Equipamiento para deportes extremos

Equipo de supervivencia

Cubrirse las espaldas: punto de vista legal

La ley varía dependiendo de los países y regiones, por lo que es imposible citar leyes concretas en un artículo como este. Sin embargo, ciertos principios de sentido común en lo que respecta al acatamiento de la autoridad legalmente reconocida, son los que rigen las leyes que pudieran aplicarse en caso de accidentes ante el desacato de la misma.

Como cuestión más importante ante el no acatamiento de nuestra autoridad se refiere, debemos destacar que la responsabilidad del responsable ante una actividad cesa en caso de desobediencia. La culpa legal de las consecuencias perjudiciales recaería entonces ya no en nuestra decisión, sino en la decisión de la persona que no acata nuestra autoridad. Dicho de otra forma: si nosotros quisimos con nuestra acción prevenir o evitar un daño (y realmente lo hicimos de forma diligente) pero no pudimos por culpa de uno o más terceros implicados, no seremos los culpables de dicho daño, si este se diera por el desacato a nuestra autoridad.

La base es esta: nunca seremos culpables si, haciendo las cosas correctamente de acuerdo a lo que nuestra profesión obliga, la culpa es exclusiva de la persona perjudicada, personas que no están bajo nuestro mando, o del medio natural.

Un principio a tener en cuenta es que el que realiza voluntariamente una acción de riesgo, asume las consecuencias que podrían surgir de la misma, incluyendo daños y perjuicios, lo que es conocido como "teoría de la asunción de riesgos".

Pero, al mismo tiempo, siendo responsables, si no prevenimos posibles perjuicios que deberíamos conocer de acuerdo a nuestra profesión, a lo que exigen nuestras competencias, incurriremos en culpa ante la ley.

Debemos recordar, a su vez, que en caso de que el daño se deba a la actuación de una persona, esto no sería un accidente, ya que no se debería a un hecho fortuito.

Todo hecho denunciado quedará bajo consideración de un juez, un jurado, etc., con la posibilidad de tener que afrontar el pago de una indemnización en caso de ser encontrados culpables como responsables. Todo hecho puede interpretarse de muchas formas según quién lo cuente, según las leyes y la doctrina legal de que se trate y (lo que es más importante) como responsables, podemos tener responsabilidad civil de un daño ante la ley teniendo que indemnizar a los perjudicados, independientemente de que seamos o no culpables de dicho hecho. Por lo que, siempre que tengamos la responsabilidad legal sobre un grupo que desarrolle actividades de riesgo, hay que contar (por previsión) con un seguro de responsabilidad civil (indemnizaciones por daños a terceros) y un seguro de accidentes (cobertura de lesiones, invalidez o muerte propia), ya sea personal, o a través de la empresa u organismo para el que trabajemos.

Por tanto, llegado un punto dado de desobediencia total, la libertad inherente a todas las personas, y la imposibilidad (física o legal) de actuar de forma coactiva o coercitiva (la cual se dará en muchos casos), nos obligará en la mayoría de los casos a no poder evitar el desacato a nuestra autoridad por el/los "rebeldes" en cuestión, por muy equivocado que esté/n y por mucho que su decisión lo perjudique. Ahora, si su decisión perjudica a otras personas o al grupo o equipo al que pertenece, debe procurarse a toda costa salvaguardar la integridad o la vida de la mayoría de las personas, sobre todo si están a nuestro cargo.

Lo primero que hay que considerar llegado a este punto de no retorno, es dar parte inmediatamente a las autoridades competentes correspondientes, si fuera necesario y posible. Debido a que la policía u otras fuerzas de seguridad cuentan con la autorización legal para ejercer medidas coercitivas directas, es evidente que hay que informarles lo antes posible en caso de que una acción imprudente inevitable cause un accidente o se cobre incluso alguna vida. Es cierto que esto muchas veces no es posible, por ejemplo, durante actividades al aire libre donde se está relativamente aislados de la civilización, pero hay que considerar siempre esta posibilidad, aunque más no sea para llevarla a cabo a penas los medios lo permitan (aviso por teléfono, etc.).

En caso de desobediencia durante actividades de riesgo, para certificar esta situación en el entorno de un grupo, lo más práctico suele ser contar con terceras personas a las que, en ese momento, se les deje bien claro que son testigos de que el o los "rebeldes" (en adelante "rebelde") desoyen nuestras órdenes u advertencias (certificar que asume el riesgo por su propia voluntad). Estos serán nuestros testigos más adelante (en caso de accidente, pérdida o muerte, etc. del "rebelde"), podrán dar testimonio si alguna autoridades judiciales o fuerzas de seguridad lo demandara de que nosotros (como responsables o como compañeros) hicimos lo posible para prevenir o evitar dicha acción imprudente, pero que no se hizo caso alguno a nuestras recomendaciones u órdenes, incluso incumpliéndose la ley (caso de no acatar la autoridad de un guardavidas o socorrista acuático, por ejemplo) o el contrato establecido entre empresa y cliente (caso de estar bajo la tutela de un guía de montaña, por ejemplo) o a las reglas que se sobreentienden en la actividad de riesgo en cuestión de acuerdo al conocimiento de un profesional en la materia.

Hay que aclarar que la autoridad no sólo recae, legalmente hablando, en de los guías contratados "per sé" para esta actividad (guías profesionales), sino en todo aquel que la asuma voluntariamente ("guías benévolos", cualquier que "lleve un grupo") o por obligatoriedad de sus conocimientos, por ser el que más sabe del grupo (garante de la actividad, persona con mayor experiencia en la misma, aunque no asuma esa responsabilidad) y también sobre los organizadores de la actividad, si los hubiere.

Así mismo, de ser posible, hay que pedir al rebelde que firme un papel en donde admite que nos exime de responsabilidades al quedar fuera de nuestra órbita de influencia por no seguir nuestras órdenes. Este papel, a su vez, deberá firmarse en la medida de lo posible ante testigos presenciales, por si el rebelde en cuestión después dice desconocer haber hecho este descargo de responsabilidades.

Todo esto significa que la responsabilidad ante la ley (como terceros, parte del grupo o responsables) tendremos que tenerla en cuenta en todo momento, antes de la actividad (contratación de seguro, prevenir, etc.) durante la misma (actuar con extrema precaución) e incluso después de pasar una acción de desobediencia concreta (certificar nuestra actuación).



Búsqueda rápida.

Videos

Páginas web relacionadas

Foro de Andinia

Normas para la reproducción de este artículo



Otros

Artículos Tienda Directorio Foros

Exploración, naturaleza, deportes y aventura al aire libre en © Andinia.com