Aparte de jugar en un casino, ganar la lotería, hallar un galeón hundido o heredar una fortuna, existe otra forma de obtener cosas valiosas, y esta consiste en hallar el fósil de un ave primitiva, pero creemos que jugar va a ser más sencillo, pues los fósiles de aves son en general, muy raros y más difíciles de obtener que los de prácticamente cualquier otro animal o vegetal.
La razón es que como las aves evolucionaron y se adaptaron al vuelo, sus estructuras óseas siempre han sido muy ligeras y relativamente frágiles como para permanecer más o menos intactas durante el proceso de fosilización.
Estratos fosilíferos en el Cerro Plataforma, Patagonia.
En 1992 hallamos en el Cerro Plataforma, en Argentina, un fémur pequeño, junto con algunos restos más; estos restos se identificaron como pertenecientes a un antiguo pingüino y es lo único que se conoce de la presencia de esas aves a lo largo de la era cenozoica en aquella parte del mundo. Con solamente un par de huesos, los paleontólogos ya se dieron por satisfechos, pues incluso en ese estado es raro encontrar el fósil de cualquier ave.
Un caracol fosilizado de los yacimientos de Cerro Plataforma, Patagonia.
Y así es como se sabe muy poco de su evolución; por supuesto, se sabe que las aves evolucionaron a partir de los dinosaurios, y por muchas razones se las puede considerar como tales, es decir, como el último grupo de dinosaurios que sobrevive y que en la actualidad, es particularmente exitoso pues se conocen cerca de diez mil especies, las cuales al parecer van en aumento.
Buscando fósiles.
Curiosamente, los seis ejemplares de Archaeopteryx que se han hallado - es la especie aviar más antigua que se conoce - se han conservado excelentemente desde el período jurásico; incluso se han fosilizado las plumas en algunos casos, pero en general, se sabe bastante poco de las aves en general, y un buen fósil de este tipo puede resultar bastante valioso tanto científicamente como desde el punto de vista de su valor de subasta o venta.