El marketing de la crisis (I)


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Federico Ferrero

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Muchos medios de comunicación latinoamericanos describen la actual crisis europea como similar a las crisis que en su momento se vivieron (y se siguen viviendo, en muchos casos) en su región. Incluso medios de comunicación europeos exageran los efectos de la crisis financiera y económica a nivel de la economía real. Esto hace, por supuesto, que muchas personas que nada más conocen lo que pasa por esos medios de comunicación (que son muchos y de variadas orientaciones políticas, incluso opuestas) crean sin más que esto es así. La realidad, sin embargo, dista mucho de darles la razón.

Sin embargo, hay algunos que no somos tontos o (simplemente) tenemos más experiencia, vimos esta tipo de operaciones mediáticas (de los medios de comunicación y de los gobiernos) más de una vez, y por tanto nos damos cuenta cuando se exagera la realidad. Esta situación ya se vio a la inversa, por ejemplo, cuando desde Europa se percibía a la crisis argentina. Muchos europeos llamaban a sus parientes argentinos para ver si estaban bien, porque en los medios de comunicación de países como España se mostraba los disturbios de 2001 en Buenos Aires como una muestra de lo que (supuesta pero falsamente) estaba pasando en el resto del país, dando la idea de que en Argentina había una especie de "revolución", "guerra civil" o algo por el estilo, cuando el 99% de la gente en el país seguía su vida normal al margen de esos incidentes.

Así que lamento si decepciono a alguien (aunque espero abrir los ojos a muchos, al mismo tiempo) pero no es así, la crisis no es como se la pinta: al menos por ahora y todavía no se ha visto en Europa nada ni remotamente parecido a las crisis de los países en desarrollo y (opino) no se verá nada igual en el futuro tampoco, al menos no por cuestiones económicas (si será por cuestiones climatológicas y ecológicas, todavía no lo sabemos, pero es más posible).

La realidad, por tanto, está distorsionada por la manipulación de las estadísticas y la ambigüedad en el uso de la palabra "crisis" por parte del marketing gubernamental y mediático, compatible con las creencias de la gente, tanto de la que vivió crisis reales, como algunas de las crisis estructurales argentinas (crisis de supervivencia), como de la que vive lo que para ellos es la mayor crisis de su vida (caso de muchos europeos). Esta realidad a la que me refiero, es la siguiente:

Europa (y en particular la Unión Europea) es la región del mundo, en promedio, con mejor estándar de vida del planeta. Incluso se llega al derroche de recursos por este hecho: en promedio, se calcula, se tira un tercio de la comida en la UE por varias razones, pero sin duda debido a que no existe aún una crisis real (crisis que afecte la supervivencia).

América latina tiene, en promedio, un indice de pobreza, inseguridad e indigencia cercanos a los que los africanos tienen en general.

El euro es la moneda más fuerte del mundo. Las monedas latinoamericanas, africanas y asiáticas (excluyendo al yen y al yuang) son de las más débiles del mundo. Por lo tanto, sus economías son dependientes de las economías, a nivel "macro" y de comercio internacional, son dependientes de las economías europeas y norteamericanas (dólar). Esto significa que si la crisis en la EU y EE.UU fuera realmente grave, todo el mundo estaría en crisis grave a nivel económico y financiero, pero no es así.

La mayor crisis se limita a unos pocos países de Europa (Italia, Grecia, España y Portugal, principalmente) y se circunscribe a una cuestión de crecimiento del desempleo, crisis financiera (de los mercados) como consecuencia de la corrupción o evasión fiscal, burbuja urbanística y exceso de gasto (corrupción) por parte de esos gobiernos europeos, o sencillamente no querer trabajar por estar mantenido por el Estado (exceso del "Estado de bienestar").

Ahora, hay que recalcar algunos matices para que se entienda esto último en sus correctos términos, y estos matices se refieren a la diferencia que hay entre las estadísticas presentadas en Europa, con las presentadas en Latinoamerica, Ásia o África en la mayoría de los casos. Pongamos para ello el ejemplo del desempleo en España, en comparación con la desocupación en los países latinoamericanos.

En España el desempleo a fines de 2011 supera el del 21% de la población, y el desempleo juvenil, a su vez, supera el 43%.

Algunos latinoamericanos, africanos o asiáticos que desconocen como se vive en España podrían creer que esto significa que esta sin trabajo gente no tiene para comer, ya que no ingresa dinero. Pero esto por suerte no es así, al menos no en la gran mayoría de los casos. Esta gente sin trabajo o estudia o vive con sus padres (en el caso del desempleado juvenil) y/o recibe una beca, un seguro de desempleo, es decir, un pago mensual de una cantidad de dinero determinada, por parte del gobierno, hasta que encuentre trabajo.

Dicho de otra forma, un 21% de "paro" o desempleo en España no hace que el país deje de funcionar con normalidad, mientras que en un país en desarrollo haría que la gente se rebelara contra las instituciones políticas, ya que la situación significaría la ruina total de la población por falta de ayudas a los desempleados (por parte del gobierno o de sus propias familias, que seguramente no podrían hacerlo por no disponer tampoco de recursos suficientes).

Más de un latino se sorprendería de ver a muchos "desempleados" españoles (por seguir con el ejemplo) que tienen ingreso económicos mensuales muy superiores a los que él tendrá durante todo el año, y que viven una idílica vida sin trabajar, viajando incluso por el mundo, estudiando o saliendo todos los fines de semana a divertirse, emborracharse o drogarse (y las drogas son caras, aclaremos). Por supuesto, no es el caso de todos los desempleados, pero sí de muchos, de los suficientes para ver esto a diario, y ver que el consumo de cosas innecesarias no para, y el derroche de otras necesarias tampoco.

Siendo cierto lo anterior, no hay que minimizar para nada que en España y los países en crisis, e incluso en el resto Europa, hay personas que pasan dificultades de verdad, entre otras cosas por haberse endeudado demasiado, y ahora no poder pagar sus deudas, cosa que pasa con la clase media, que es en Europa la mayoría de la población. Al mismo tiempo, se agranda cada vez más la cantidad de pobres y personas que no tienen nada y, por lo tanto, viven de la beneficencia privada u oficial.

Pero lo cierto es que, al mismo tiempo, no existen personas que se mueran de hambre, ya que de una forma o de otra son ayudados, incluso si nunca encuentran trabajan en su vida (cosas que en mi opinión no es buena, pero es un hecho). Los países en desarrollo no pueden decir lo mismo.



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