Fuego en piloto automático

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Pablo Edronkin

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¿Qué pensaría usted si ve a los pilotos del avión en el que viaja salir de la cabina para irse a conversar con una azafata dejando que la máquina vuele por sí sola? A pesar de que un buen piloto automático puede mantener esa situación ¿No se sentiría muy seguro, verdad? ¿Y por qué entonces tendríamos que sentirnos seguros si se deja a sus anchas a una fogata en un campamento?

Un incendio forestal es una cosa terrible no solamente por la destrucción que general, la cual puede costar muchísimo dinero, vidas humanas y de animales, la destrucción de ecosistemas enteros y daños que pueden durar décadas. En este sentido es algo tan terrible y de consecuencias casi irrecuperables como un accidente aéreo, y más también. Pero como dijimos, los incendios forestales no son terribles solamente por estas cosas sino porque la velocidad a la que se propagan es frecuentemente mayor a la que puede desarrollar una persona a pie y escapando, y a veces incluso logran superar a los vehículos. Es mucho más difícil de lo que se cree escapar y sobrevivir a un incendio en un bosque. Y como un incendio forestal puede producirse a partir de una pequeña fogata mal apagada o sin ser correctamente supervisada, es fundamental no dejar que ningún fuego, por mínimo que parezca, quede sin supervisión, por lo que siempre respete siempre estas reglas:

No intente encender una fogata donde ello se encuentra prohibido: No solamente hay que evitar actuar en contra de la ley, sino que además, si alguien prohibió hacer fogatas en ese lugar debe asumirse que hay una buena razón y que la cantidad de incendios previos y las dificultades que hubo para apagarlos justifica actuar con prudencia.

No encienda fogatas donde el fuego pueda propagarse con facilidad: Un incendio puede tornarse incontrolable a los treinta segundos de iniciarse; de más está decir que si se hace una fogata donde hay combustibles o materiales inflamables, las posibilidades de que se produzca un descontrol y la velocidad de propagación del mismo se incrementarían significativamente.

No deje el fogón sin una persona que lo supervise, ni aún por cinco minutos: Considerando la posible velocidad de propagación descrita en la regla anterior, resulta sencillo entender por qué el supervisor de una fogata nunca debe alejarse de ella. Si usted no puede regresar a la fogata en menos de treinta segundos, entonces no debería estar allí.

Asegúrese muy bien de apagar el fuego completamente: No basta con creer sino que hay que asegurarse. Más vale tomarse dos minutos más para apagar las brasas concienzudamente que tener que lamentarlo después con víctimas, destrucción y posiblemente problemas legales que van a hacernos perder mucho más.

No asuma que el mal tiempo apagará lo que usted olvida apagar: Aún con mal tiempo reinante e incluso lluvias o nevadas intensas, no hay garantía alguna de que un fuego que se empieza a propagar se apague antes de causar algún daño mayor. El tiempo a futuro es nada más que una probabilidad, puede empeorar o quizás mejorar: por ello no se puede hablar de certezas en cuanto al pronóstico del tiempo ni lo que éste puede hacer con el fuego.

Cuando nos encontramos en un campamento es muy fácil olvidar que encender una fogata no es lo mismo que hacerlo con la hornalla de una cocina. Ya sería poco sabio dejar algo sobre el fuego en casa - muchos incendios hogareños suelen empezar por la cocina - pero no ha que olvidar que en un campamento las condiciones de inflamabilidad son aún mayores. La persona que está a cargo del fuego no puede hacer nada que le quite la vista de encima de las llamas; no se trata de ser obsesivos con la cuestión pero cualquier tarea de la que desee o tenga que encargarse mientras el fuego esté encendido debe ser de tal naturaleza que no le impida mantener una supervisión constante. Por ejemplo, encender un fuego y luego ir a buscar agua son cosas generalmente incompatibles.

Buscar y acarrear agua son tareas que pueden llevar más tiempo y esfuerzo del que se sospecha. No por nada existen obras como el acueducto de Segovia, pero el problema para el sobreviviente es que no tendrá los recursos como para emprender cunstrucciones ni remotamente semejantes. Por otra parte, en un campamento en el que se permanecerá por solamente algunas horas tampoco amerita en la mayoría de los casos de construcciones sofisticadas, pero basta considerar que con no prestarle atención a una fogata por medio minuto, ya es posible que el fuego se descontrole y se inicie un incendio.

La persona a cargo de la fogata podrá ocuparse de cuestiones relativas al campamento pero no ya de sus inmediaciones. Un piloto puede tomar mate o mirar el paisaje mientras el piloto automático se encarga de las cosas, pero lo que nunca debe hacer es abandonar la cabina.




Cocinar al aire libre significa no abandonar el fogón u horno incluso si hay mal tiempo.





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