P. Edronkin

Las riquezas ocultas debajo en el interior del planeta



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Pensar en las riquezas que podemos obtener jugando y apostando es interesante, pero resulta irónico que la mismo tiempo, tenemos riquezas muy cerca de nosotros y no las podemos tocar o siquiera vislumbrar; dentro del mundo de la geología se manejan hipótesis más o menos serias respecto de diversos temas.

Uno de esos temas es la constitución físico química del planeta Tierra, y eso incluye considerar qué es lo que hay debajo de la corteza terrestre, cómo se forman los continentes, y formar conjeturas acerca de todo lo que hay desde la superficie hasta el núcleo. Si consideramos que las perforaciones más profundas que se han hecho (en Murmansk, en el norte de Rusia) solamente han sobrepasado por poco la decena de kilómetros de profundidad, y que el núcleo se encuentra a varios miles por debajo nuestro, podemos darnos una idea de lo que todavía desconocemos, más que nada por cuestiones tecnológicas que todavía no nos permiten descender hasta allí.

Entonces resulta inevitable que a falta de exploración empírica los geólogos y planetólogos se pregunten qué es lo que hay es en ese enorme volumen de materia que conforma a nuestro planeta. Y una hipótesis con bastante fundamento sostiene que por las condiciones que se encuentran - presencia de carbono, elevadas temperaturas y presión - es altamente probable que se formen enormes volúmenes de diamantes y cristales diamantinos.

Por supuesto, esto hasta donde sabemos solamente puede ocurrir en ambientes apropiados para permitir la cristalización, pero hay espacio de sobra para ello debajo de la corteza. De ser así, tenemos una fortuna incalculable bajo nuestros pies. Lástima que por ahora no resulta posible extraer semejantes riquezas.

Aunque por supuesto, los diamantes se pueden fabricar artificialmente, aunque estos diamantes sintéticos son fácilmente reconocibles de los naturales pues los primeros se tornan fluorescentes bajo la luz UV (ultra-violeta), mientras que los segundos no. Esto se debe a que a causa e las grandes presiones soportadas por períodos de tiempo mucho más largos, en los cristales naturales de diamante, los átomos de carbono se alinean perfectamente sobre tres ejes, quedando paralelos en todos los sentidos, mientras que en los diamantes artificiales el ordenamiento no llega a ser tan perfecto y el solapamiento existente entre los átomos produce el fenómeno de fluorescencia bajo luz UV.

Hace pocos años, sin embargo, unos gemólogos rusos anunciaron que desarrollaron la metodología para producir diamantes artificiales sin solapamiento de átomos, los cuales los haría indistinguibles de los naturales. O sea, que si no se tiene dinero, y no se lo gana en el juego, para quienes son suficientemente inteligentes queda la opción de fabricarlo, literalmente. De ser esto cierto y práctico, ello podría tornarles en las personas más acaudaladas de la historia, logrando un status similar al que querían lograr para sí los alquimistas.




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