Explorar y re-explorar


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Federico Ferrero

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En principio se suele asociar la actividad exploratoria con la visita de lugares vírgenes y no vistos por ser humano alguno. Y aunque sin duda esta exploración geográfica de lo absolutamente misterioso y desconocido es una de las que más entusiasma, lo cierto es que el que un lugar sea inexplorado no significa necesariamente que sea inhóspito o no hollado aún por el hombre en lo más mínimo. En esto precisamente radica la diferencia entre "descubrir" y "explorar".


Cascada filmada en Chubut, Patagonia argentina, durante una expedición de exploración del Gea.

Aunque puede parecer menos motivador hacer exploración sobre lo relativamente conocido, la realidad es que la mayor parte de la actividad de exploración realizada por el ser humano se hace sobre fenómenos o lugares ya medianamente descubiertos. Igual que en el caso de la exploración científica los avances se suceden dentro de ramas descubiertas del saber desde hace siglos, profundizando en, o reformulando lo ya medianamente conocido; igual que en la actividad artística siempre hay "influencias" de las que se parte para ya no crea, sino "fundar" o "inventar", sino "crear" o, más bien, "recrear"; de la misma forma en las expediciones de exploración también deben rehacerse caminos ya andados para poder llegar más allá, o conocer (explorar) aún más un terreno, zona o región de la que todavía se sabe poco, por haber sido tan puntualmente visitada, quizás hace años, quizás por personas ya fallecidas y que no dejaron constancia de sus descubrimientos o quizás, aunque lo hubieran hecho, vieron las cosas de una forma radicalmente diferente a como nosotros (de otra época o de otra cultura) la veremos.

Una prueba de que "descubrir" no es lo mismo que "explorar" la aporta el hecho de que la mayor parte del mundo está cartografiada más o menos con detalles, pero al mismo tiempo, contrariamente a lo que comúnmente se piensa, gran parte del mundo está inexplorada. Esto es cierto hasta el punto en que se han realizado progresos en materia de exploración incluso a través de internet, usando cartografía y mapas ya existentes: en lo que podríamos llamar "exploración a distancia" se han "descubierto" (o mejor dicho, visto de forma más consciente) lugares que habían pasado desapercibidos, si bien ya estaban debidamente relevados por trabajos cartográficos o topográficos. De la misma forma, existen (cada vez menos sin duda, pero existen aún) numerosos errores en los mapas, debidos a diversas limitaciones humanas y tecnológicas que impiden cartografiar todo el globo a la distancia con precisión.

Así, podríamos hablar de que no sólo es necesario explorar, sino "re-explorar" lo antiguamente explorado. Y en esto influye mucho la interacción que cada vez más el hombre tiene con las creaciones tecnológicas, y cómo esta interacción modifica la forma de "saber", de descubrir, de crear y por tanto de explorar.

Los anteriores hecho que podríamos denominar "epistemológicos" se tiene muy en cuenta en ciertas disciplinas científicas donde los descubrimientos de distintos hechos desconocidos se suceden, pero su conocimiento no depende necesariamente del descubrimiento en sí, sino de el análisis y la interpretación teórico-práctica de dichos conocimientos, vistas a la luz de determinadas teorías y conjunto de hechos científicamente catalogados con anterioridad, y basados en una tecnología dada. Es por eso que los arquéologos, paleontólogos y otros científicos que se dedican a trabajos de campo (cavar buscando ruinas, restos fósiles, etc.) siempre dejan sin modificar, y muchas veces literalmente bajo tierra, ciertos sectores de los yacimientos en los que trabajan. Lo hacen para que futuros científicos, futuros investigadores, futuros exploradores, puedan trabajar sobre el mismo material virgen, pero con nuevos conocimientos, tecnología y técnicas aún por inventarse y aplicarse. Es como si en la escena de un crimen, un investigador supiera de que otros de sus colegas, en un futuro cercano, van a entender mejor lo que pasó allí si él se afana en dejar todo como está y no "contaminar" la "escena del crimen", ya que contarán con herramientas intelectuales y físicas mucho más precisas.

Así, todo lo explorado puede en un momento dado "re-explorarse" y (quién sabe) quizás ya todo ha sido re-explorado una o más veces por sucesivas civilizaciones sin contacto entre sí, que no dejaron rastro de su existencia...no lo sabemos realmente, pero si no fue así, bien podría serlo en el futuro, viendo como muchas posibles catástrofes naturales y humanas penden sobre el hombre como la espada de Damocles.

Pero lo importante es que, al fin y al cabo, todo actividad exploratoria es posible porque que gran parte del planeta no ha sido explorada aún por el ser humano, ya sea de la superficie, del subsuelo o de la superficie y fondo del los mares. Y esto es una suerte, no sólo para los que nos dedicamos a la exploración, sino (también hay que decirlo) para los amantes de la naturaleza que vemos como ciertas zonas de la Tierra conserven aún, y probablemente lo sigan haciendo el en futuro, la encantadora belleza de los parajes vírgenes e inhóspitos.



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