¿Se podrá resolver el accidente del avión presidencial polaco con un simulador?

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Pablo Edronkin

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La utilidad de los simuladores no se limita al entrenamiento de los aviadores o el entretenimiento de los aficionados, sino que pueden usarse para descubrir las causas de los accidentes en el campo de la aviación, los viajes espaciales y otras actividades.

Hoy pensaba escribir otra cosa, particularmente sobre los nuevos progresos que estoy haciendo en el proyecto Nerkabtu, pero la caída del Tupolev Tu-154 que llevaba al presidente polaco y un importante número de funcionarios cerca de Smolensk ayer por la mañana, me desvió un poco del tema, sumado a que yo mismo soy Argentino-Polaco, por lo cual evidentemente es algo de mi interés.

Yo me enteré del accidente luego de aterrizar mi propio avión tras unas horas de práctica realizando un buen número de aterrizajes. El día estaba ventoso pero con buen tiempo así que resultaba ideal para esos menesteres, así que desde muy temprano me encontraba en el aeródromo donde está hangarado mi Piper Cub Special y aprovechando la mañana para realizar toda clase de maniobras relativas a la circulación y los aterrizajes. Al finalizar, me comentaron que escucharon la noticia por radio y enseguida supe que se trataba del Tupolev presidencial polaco.

Cuando sucede un accidente aéreo, y máxime cuando se trata de un evento que posee la peculiar característica de descabezar prácticamente a una organización, algo mucho menos frecuente que los accidentes en sí, la gente se conmociona. Hay muy pocos casos en la historia semejantes a lo que sucedió ayer; quizás lo único parecido en cierto modo que puedo recordar es aquel accidente aéreo ocurrido cerca de Munich cuando casi todos los integrantes del Manchester United perdieron la vida.

Inmediatamente empiezan las conjeturas, y tratándose de una aeronave de fabricación rusa, de ya algunos años de uso, en occidente tendemos a ver la cuestión de forma prejuiciosa. La gente muchas veces presupone que por ello, esos aviones son de por sí más inseguros que los occidentales. En realidad, no hay ninguna base seria como para sustentar tal afirmación; la mala fama de los diseños rusos proviene de por sí de la propaganda, del hecho que durante la era comunista a esas aeronaves no se las equipaba con elementos de confort similares a los occidentales, y porque tras la caída del comunismo, muchos quedaron sin el adecuado mantenimiento. Sin embargo, los diseños son muy buenos y con conocimiento de causa puedo asegurar que el Tu-154 es un buan avión, aunque ya algo anticuado - se dejó de fabricar hace ya algunos años, siendo reemplazado por el más moderno Tu-204 - pero de excelentes características y de hecho, es la aeronave de transporte aerocomercial más rápida del mundo, tras la salida del servicio del Concorde.

Además, considerando que este accidente le ocurrió al avión presidencial polaco, los argumentos referidos a la falta de mantenimiento o calidad de la aeronave resultan menos creíbles pues es de esperar que, muy por el contrario, las aeronaves oficiales de estas características estén mejor mantenidas que el promedio. Es algo que habrá que corroborar, como todas las versiones que se han tejido hasta el momento, pero vale decir que encontrándose el aeropuerto en condiciones de muy poca visibilidad, y si efectivamente el control de aproximación le recomendó a la tripulación no efectuar el aterrizaje, ya estaban dadas las condiciones para que ocurriese un problema. Es también difícil que se tratara de una falla de diseño del Tu-154 básico, dado que el avión en cuestión ha sido ampliamente probado: Los primeros Tu-154 empezaron a volar en los años sesenta y se fabricó hasta el 2001.

Antes que nada los investigadores van a tener que reunir la evidencia del lugar del accidente, entrevistar a los testigos y corroborar cada uno de los testimonios y las versiones, y luego tratar de reconstruir los hechos; es allí donde un simulador de vuelo se convierte en una herramienta que facilita mucho las cosas. De particular interés resultan, obviamente, los últimos instantes del vuelo. Aparentemente la tripulación no reportó una emergencia, así que o no tuvieron tiempo de hacerlo, o bien no existió tal problema y el accidente se produjo por otra causa.

El hecho parece ser - y esto puede cambiar cuando se conozcan más datos - que la aeronave estaba volando demasiado bajo y acelerándose, lo cual es de por sí una condición anormal en cualquier aproximación: volar demasiado bajo es algo que cualquiera que no tenga experiencia en aviación puede entender, pero lo llamativo para un aviador es la aceleración en el descenso, lo cual es una condición anormal en una aproximación, y particularmente cuando ya falta muy poco para tocar tierra. En esos casos el avión ya debe estar totalmente perfilado y estable; las aproximaciones se hacen a velocidad constante y se inician al menos a veinte kilómetros de la pista con el objeto, justamente, de contar con tiempo suficiente como para estabilizar la aeronave en la senda de planeo. El hecho de que un avión se acelere, por la razón que sea, casi cuando ya está sobre el umbral de la pista es muy inusual.

Así que una vez que los testigos hayan hablado, se hayan recolectado las pruebas del lugar de la tragedia y se haya sometido a cada parte a una serie de exámenes metalúrgicos y forenses, y se haya analizado la información contenida en las "cajas negras" (la grabadora de sonidos de cabina y la grabadora de datos de vuelo), será el momento para que diversas tripulaciones utilicen simuladores para tratar de preproducir los últimos instantes del vuelo del avión presidencial polaco..



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