¿Cómo? ¿OVNIs de las Pléyades?

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Pablo Edronkin

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Parece intrigante, pero aparte del hecho que es necesario creer en los OVNIs sin ninguna evidencia científica que permita confirmarlo, existe un problema: el cúmulo estelar de las Pléyades no es precisamente un lugar propicio para que se desarrolle la vida.

El cúmulo de las Pléyades se encuentra en la constelación del Toro, a 440 años luz de nuestro planeta. Contiene mayormente estrellas de tipo B, mucho más calientes que nuestro sol. En estos mismos momentos se están generando nuevas estrellas en ese cúmulo, que para todo los efectos prácticos es un sitio específico que genera estrellas. Estas mismas no superan en casi ningún caso una edad de cien millones de años - por contraposición, nuestro sol tiene 5.000 millones de años de edad - y se calcula que dicho cúmulo estelar se desmembrará o disolverá en alrededor de 250 millones de años por acción de los campos gravitatorios de otras estrellas.

Desde ya hace varias décadas circulan versiones o historias acerca de seres humanos que arriban a nuestro planeta en OVNIs o más correctamente, naves espaciales; según estas historias, esos humanos le han dicho a un número de interlocutores terrícolas que proviene de las Pléyades. Sin embargo, tales afirmaciones chocan con lo que se sabe sobre aquel cúmulo estelar en varis aspectos.

Las Pléyades son estrellas demasiado jóvenes como para haber producido planetas, y tanto más para que alguno o algunos de esos planetas hubieran evolucionado lo suficiente como para albergar vida, y más aún, vida inteligente, sin mencionar que constituiría una coincidencia extraordinaria hallar humanos allí sin ninguna otra explicación comprobable. Sencillamente, casi todos los sistemas solares de las Pléyades son reconocidamente incapaces de albergar vida por la propia naturaleza del glóbulo o cúmulo en el que se encuentran. Los planetas necesitan más tiempo para evolucionar que la antigüedad del propio cúmulo de las Pléyades. Los exobiólogos - científicos que estudian las características de la probable vida extraterrestre - no toman en serio la posibilidad de que allí exista vida, sino más bien en otras estrellas de secuencia principal de edad más avanzada, como nuestro propio sol, que es una estrella de tipo G2V.

Por otro lado, los astrónomos no han hallado todavía ningún planeta en un sistema de las Pléyades que pudiera albergar vida, y es importante aclarar que esto no tienen nada que ver con limitaciones tecnológicas pues se han hallado planetas poco más grandes que la Tierra incluso a decenas de miles de años luz de distancia, a lo que hay que agregar que ya se ha confirmado la existencia de alrededor de quinientos exoplanetas. Por lo tanto, o bien los supuestos visitantes de las Pléyades vienen de otro sitio, o bien no existen, salvo que algún ufólogo pueda demostrar concretamente de qué manera sobreviven esos humanos allí.

Los creyentes en la ovnilogía (ovniología, ufología) frecuentemente responden a estas preguntas cuestionando a la ciencia y afirmando que es todo una sarta de mentiras, es decir, pretendiendo desacreditarla. Esto constituye en primer lugar un argumento lógicamente falso (falacia no formal "ad verecundiam") y por lo tanto, un razonamiento inválido, aunque resulte persuasivo. Desacreditar al que objeta o a un oponente sin pruebas es exactamente eso y por supuesto, estos ufólogos u ovniólogos que rechazan la ciencia se equivocan, y es muy sencillo demostrarlo simplemente con tomar en cuenta lo que usted, estimado lector, está haciendo en estos momentos: leyendo este artículo en Internet, que es un producto directo del "establishment" científico y tecnológico. Si la ciencia fuera una mentira "in toto", no produciría nada real o valedero, pero las computadoras y redes de comunicación que conforman la Internet no surgieron por arte de magia o generación espontánea, sino como el resultado de numerosos avances científicos y tecnológicos. Es decir, resulta claro que la ciencia no es una mentira.

Por supuesto que la ciencia se equivoca pues es una actividad humana, pero su propio método - que reconoce la existencia de errores y limitaciones en el pensamiento humano - sirve para ir corrigiéndolos y avanzando. El hallazgo de errores se hace demostrando las equivocaciones, y no simplemente creyendo que existen porque sí. Las situaciones nuevas y aparentemente inexplicables son parte de la ciencia, para eso existe; por ello, sugerir que la ciencia no quiere confrontar la probabilidad de que exista vida extraterrestre es una noción absurda.

Tras todo este análisis resulta claro que no se puede demostrar que la ciencia es una mentira en sí misma o su totalidad, y todavía alguien podría sugerir que al menos una parte sí lo es, particularmente en el caso del estudio del fenómeno OVNI, pero ¿por qué? ¿cuál sería la causa por la cual los científicos no avalan o reconocen a la ovnilogía? No es cierto que la ciencia no se ocupa de la probable vida extraterrestre: los astrobiólogos y exobiólogos estudian y analizan constantemente las posibles características de la muy probable vida fuera de la Tierra, varias misiones espaciales se han enviado para intentar hallar vida fuera de nuestro planeta e incluso dos sondas - la Voyager 1 y la Voyager 2 - fueron diseñadas y construidas bajo el supuesto de que en el futuro podrían ser halladas por alguna otra civilización y de esa forma, llevan mensajes que intentan decir quiénes somos y en qué parte del cosmos vivimos. Y a todo esto hay que agregar la existencia del proyecto SETI, que constantemente escudriña el espacio buscando señales de una posible civilización avanzada como para comunicarse con ellos, y lo vienen haciendo desde hace décadas, más años de los que tienen muchos de los creyentes en los objetos voladores no identificados.

Todas estas son actividades claramente orientadas hacia el estudio de la vida extraterrestre, y por lo tanto, también resultaría absurdo afirmar que la ciencia no quiere ocuparse del tema. Por ello resta decir que la ciencia no es ni una mentira ni una actividad a la que no le interesa el estudio de lo que puede haber vivo en el cosmos, pero lo que la hace tan frustrante para los ovnílogos es que constituye una forma de pensamiento, una disciplina intelectual bajo la cual la mayoría de sus creencias quedan reprobadas por la baja calidad de los estudios que dicen haber hecho. Por lo tanto, a no ser que alguien obtenga evidencia comprobable independientemente respecto de la existencia y naturaleza de los supuestos visitantes de las Pléyades, se debe considerar a estas historias como simplemente un mito.



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