Nosotros hemos encontrado oro porque somos exploradores y nos gusta alejarnos de la civilización, pero si usted no es un explorador por naturaleza mejor que busque otra forma de ganarlo, como jugando al póquer o a la lotería, o simplemente trabajando duro en un empleo de rutina.
Se puede obtener oro explorando las montañas y los ríos de parajes aislados, y nosotros lo hemos hecho, sabemos dónde encontrarlo y lo que vale, pero la cuestión no es tan simple como parece, pues para extraerlo, procesarlo y refinarlo hay que utilizar métodos que son altamente tóxicos, peligrosos y contaminantes para el medio ambiente. No es algo que cualquier aficionado puede hacer.
El oro se extrae de yacimientos primarios o secundarios, según si se o encuentra en su veta original o desperdigado, por ejemplo, en el fondo de los cursos de agua. Se puede distinguir fácilmente del medio que lo rodea por su color y maleabilidad, pero se encuentra siempre en cantidades muy pequeñas y de extracción mecánica complicada. Es decir, si alguien intenta separar el oro de la arena de un río empleando una pequeña pinza o herramienta, se va a volver loco antes de separar una cantidad razonable.
Por eso se usan medios físico-químicos que permiten efectuar dicha separación, pero en todos los casos, sin excepción, hay que utilizar sustancias como el mercurio y el cianuro de sodio, las cuales son altamente peligrosas y hay que saber manejarlas, pues la intoxicación con alguna de ellas suele ser letal. En el caso del cianuro, la muerte es rápida, pero una intoxicación con metales pesados como el mercurio suele llevar un largo sufrimiento.
Por eso la extracción de oro no es algo que cualquiera pueda hacer; no funciona como en las películas. Y por eso decimos que a quien le interese ganar dinero rápidamente, mejor que juegue en el casino: el oro debe quedar para los exploradores.
Una fotografía de extraccón real de oro en pepitas.