No escuchar nada más que lo que se quiera oír


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Federico Ferrero

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Los medios de comunicación raramente son neutrales: cuanto más grandes, más orientados política-económicamente en alguna dirección. Nosotros, los lectores, los espectadores, ciudadanos, sus clientes, sin embargo, optamos por uno u otro dependiendo de nuestra ideología, y esto puede constituir una verdadera ceguera voluntaria de la realidad.

Es normal el dejar de leer lo que escribe un diario o un blog, dejar de ver lo que se dice en un canal de televisión, etc., si esta no dice lo que queremos oír: que el candidato que votamos para la presidencia sigue haciendo las cosas bien, o que las hace mal y efectivamente hicimos bien en no votarlo. ¿Pero realmente es bueno escuchar una sola campana? ¿Incluso aunque esta mienta al sonar?

A veces nos olvidamos que la única forma de decidir consiste en tener en cuenta más de una opción, porque sino la elección (por definición) no existe: es una imposición de nuestra ideología. Y la ideología en este caso, en vez de ser flexible y reflexiva, se transforma en una carga, carga fanática a algún nivel. Si queremos sobrevivir a las mentiras de los gobernantes y los medios de comunicación, la única forma de hacerlo es "ponderar".

Porque nos olvidamos muchas veces que un argumento no es verdadero o falso en función de la reputación o la ideología de quién lo expresa: lo es simplemente por una cuestión lógica. Esto significa que si "el malo" dice una verdad, esta no deja de ser verdad porque la diga "el malo"; y si "el bueno" dice una mentira, no deja de ser mentira porque la haya dicho "el bueno". Y si entonces entonces prejuzgamos que lo que dice "el bueno" o "el malo" es bueno o malo independientemente de lo que digan, caemos en lo que se conoce como una "falacia de autoridad" (creer que algo es verdadero o falso simplemente por la reputación del que lo dice).

Por supuesto, renegar, como ciudadanos, de los medios de comunicación con posturas extremistas que rozan el ridículo es razonable. Pero escuchar una sola versión de la realidad (de izquierda, de centro o de derecha, o como se las quiera llamar), es negarse a evaluar otros puntos de vista.

Así es como realmente llegamos a creer que los medios controlan nuestra vida, cuando el control de nuestra vida no debería depender de leyes ni de medios, sino de nuestras propias acciones como individuos pensantes. Porque lo cierto es que si nada más atendemos a lo que dice una "clase" de medios de comunicación, REALMENTE esta "clase" controlarán nuestra vida: la visión unilateral de la realidad es realmente una visión sectaria que favorece el "auto-lavado" de cerebro.

Por eso creemos que lo mejor es escuchar todas las versiones, y sacar nuestras propias conclusiones: medios nacionales e internacionales, independientes y masivos, grandes y chicos, afines al gobierno o a la oposición y, al final, reflexionar. "Absorber" noticias sin más no sirve de muchos si se quiere saber lo que realmente pasa, o (al menos) saber lo que ocurre más allá de lo que queremos oír.



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