No quiero escuchar tu música


Clic aquí para contactar al autor
Federico Ferrero

Lecturas sugeridas

Música comercial y rebeldía uniforme (I)

Cambio musical, devoción y procesos sociales (I)

Música en MP3, una elección práctica y ecológica (I)

Hip-Hop (I)

Un pequeño paso para el software, un gran paso para la música (I)

Productos y servicios relacionados

Energía verde

Productos para fotografía y video

Equipo de supervivencia

Ciertas personas viven en su mundo...como todos, pero con una pequeña diferencia, no se dan cuenta que lo que para ellos puede ser un placer o una necesidad, para otros puede ser una tortura o algo superfluo. En cuestión de gusto musical esta norma se cumple a rajatabla en las ciudades civilizadas.

Desde el antiguo pasacasettes grande con dos parlantes que se llevaba al hombro (conocido como "loro" en España) hasta los actuales teléfonos móviles o celulares que reproducen mp3, el placer musical se mezclado con la falta de respeto por los demás está cada vez más a la orden del día en algunos países donde la gente puede permitirse el lujo de "la tecnología la servicio de la boludez".

Lo que realmente no entienden las personas que escuchan música a todo volumen en lugares públicos, dónde el resto de la gente puede no tener ganas ni de escuchar esa música en ese momento, ni de hacerlo tan estrepitosamente, y para colmo agregado muchas veces, sin la posibilidad de salir de es lugar o escapar de esa tortura decibélica. Por ejemplo, en un vagón de tren, de metro o de subterráneo repleto, o en nuestra propia casa sufriendo la fiesta de los vecinos, la discoteca, el pub o el bar de al lado, los festejos de fin de temporada de un club, etc., etc.

No estamos acá para hablar de moralidad, pero sí de inconsciencia, de necedad, de estupidez social o, en definitiva, de no darse cuenta de que se es vulgar y desagradable cuando esto es algo evidente para cualquiera con dos dedos de frente.

Pero la culpa no es sólo de los inconscientes, sino de los conscientes que nos dejamos avasallar por gente de este tipo. Si uno no puede alejarse (primera opción) de estos terroristas del ruido, la segunda y obligada opción es lograr que ellos se vayan, ya sea pidiéndoselos (nunca se puede ni es conveniente, porque pueden estar bajo los efectos de drogas o lo que sea, o simplemente ser unos maleducados no sólo inconscientes) o denunciándolos. Si los dejamos estar y hacer, pasa como cuando uno deja un asiento libre en un transporte público: termina siendo ocupado por otro... Si nos empujan y nos dejamos empujar, la culpa no es del otro.

En resumen, hay que hacerle saber claramente a esta gente que no queremos escuchar su "música", y que además, ellos tienen la obligación de no molestarnos con ella. Así que ya sabe, la próxima vez que se vea importunado por uno de estos impresentables, nuestro consejo es: hágase valer. Y si quiere criticarlos con nosotros, visite nuestro foro.



Búsqueda rápida.

Videos

Páginas web relacionadas

Foro de Andinia

Normas para la reproducción de este artículo

Otros

Artículos Tienda Directorio Foros

Exploración, naturaleza, deportes y aventura al aire libre en © Andinia.com