Cuento: Daría mi vida por estar muerto


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Rodrigo Palacios Villegas

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"Ya habían pasado 34 días desde aquel terrible incidente, y mientras de sus ojos continúan aflorando sus lágrimas – las mismas que no cesan desde aquel 26 de febrero de 1996- sigue atormentándose al leer una vez más el recorte de prensa de aquel horrible día: ……… "Era un viernes de febrero como cualquier otro. Había caído un ligera nevada en el sur de Manhatan, donde las Torres Gemelas del Centro Mundial de Comercio se yerguen sobre una red de estrechas calles. Poco después del medio día, la Torre uno se estremeció desde sus cimientos; incluso quienes estaban almorzando en el restaurante, a 305 metros de altura, sintieron la sacudida. En unos instantes un humo denso subió por el edificio, convirtiendo las cajas de las escaleras en chimeneas de 110 pisos. Las líneas telefónicas de emergencia se saturaron con frenéticas llamadas de auxilio"….... Ricardo no puede continuar con la lectura, de la misma forma como no ha podido superar la perdida de los dos seres que mas amaba en el mundo, su esposa Alejandra de 34 años y su hija Valentina, que tenia tan solo cinco.

Vuelve a sentarse en su cama y a evocar esa fecha en la que se encontraba en una reunión de ventas en Boston, cuando oyó en la radio la noticia de la explosión en el Centro Mundial de Comercio. Sin perdida de tiempo telefoneo a la oficina de su mujer. Nadie contestaba. Deben estar bien, se dijo, en ese momento, recordando que ese día su hija se encontraba con Alejandra, pues, en la mañana habían ido al medico. Seguramente los teléfonos están congestionados. Luego llamo al 911 donde le confirmaron que en efecto, hubo una explosión, y que fue bastante grave.

Ricardo, corrió a su auto y se dirigió a Nueva York. Durante todo el trayecto estuvo marcando al teléfono de la oficina una y otra vez, mientras pasaban por su mente todos los momentos vividos con su esposa y su hija, quien había nacido en los Estados Unidos, país en el que se encontraban viviendo, luego de haber salido de Colombia en 1986.

Ricardo, continuo con sus dolorosos recuerdos: Cuando llego al edificio recibió el informe de las autoridades: Alejandra había recibido primero el golpe de la onda de choque, y luego el de las partículas que salieron disparadas. La onda le causó una muerta instantánea... Y su hija... bueno prefiere no pensar en como murió.

Tres meses después del deceso de su esposa y de su hija, Ricardo, recibió la visita de un amigo muy cercano, un poco mayor que él, quien se encontraba bastante preocupado por su estado de salud, pues, ya había perdido 11 kilos de peso, Ricardo solo respondió: - estoy aniquilado, confuso, aterrado. ¿Para que levantarme? ¿Para que acostarme? ¿Para que comer? No veo ningún motivo para seguir viviendo. Su amigo le recomendó que visitara a un profesional, y que tratara de buscar la paz interior porque su problema era del alma.

Una semana después mientras Ricardo se encontraba buscando una herramienta en el sótano encontró un viejo libro llamado "Travel outside of the Body" ("Viaje Fuera del Cuerpo"), que le habían regalado a su esposa, pero, solo se entero hasta ese momento, sin embargo lo tomo, y con mucha curiosidad, comenzó a leerlo, y se intereso por el tema que trataba, pues, hablaba de la descorporación, es decir, la posibilidad de salir del propio cuerpo cuando uno lo desee. El libro contenía una serie de testimonios de personas que "viajaron" en algún momento fuera de su cuerpo.

Fue tal el interés puesto por Ricardo en este libro que quiso intentar lo mismo; y lo consiguió, por primera vez, tras nueve meses de esfuerzos consecutivos. Cada noche, entre las tres y las cuatro de la madrugada, yaciendo en su cama, con los brazos tendidos a lo largo del cuerpo, Ricardo se relajaba cada vez mas profundamente hasta que su respiración se hacia "estacionaria" y aguardaba.

Decidió, entonces empezar a relatar sus experiencias, así, cada vez que "regresaba de su viaje", se sentaba en su computador y escribia...." En cierto momento de mi espera, sentí con indiscutible certeza que me hallaba ante la posibilidad de desdoblarme. Entonces me dominó, paralizándome, un miedo atroz, supe que corría peligro de muerte... Hice un esfuerzo indecible y salí. Me encontré sin peso, flotando en el techo de mi habitación... Tras varias tentativas para ponerme derecho, descendí casi al nivel del suelo. Advertí que en mi habitación reinaba una luz ligeramente azulada, como en un claro de luna. Distinguía con claridad los muebles y, en primer lugar, mi cama en la que estaba acostado de espaldas, con temor, intente tocar mi rostro, pero, se produjo un choque que me devolvió brutalmente a mi cuerpo.

Luego de esta primera experiencia, Ricardo sentía que aquel estado era una forma de mitigar el dolor que no dejaba de sentir por la perdida de su esposa y de su hija, a las que había entregado, su amor y su vida por completo, y no dejaba ni un solo día de extrañarlas ni de desear estar a su lado.

Después de muchas experiencias extracorporales Ricardo describe cada una de ellas, antes y después de desdoblarse, así, hasta que sucede algo inesperado: ……Al estar "fuera de mi cuerpo" me domina un sentimiento de intensa paz, de alegría y de amor, es sorprendente porque no sufro, no estoy angustiado, es apacible y reposante estar allí.

....Estas experiencias de salida del propio cuerpo, de desdoblamiento, de viaje, llámese como se quiera, las repetí voluntariamente en múltiples ocasiones durante once meses, y ……sin temor a la muerte.

"Es tarde, en mi reloj es la 1:12 a.m., no puedo dormir, estoy muy deprimido, pienso mucho en ellas, me siento débil, me voy a relajar…………ya vuelvo… ...Ya amaneció no se cuanto tiempo duro esta experiencia, pero, tuvo algo de diferente, porque sentí una mano amistosa, suave como la de una mujer, y sin embargo viril como una mano masculina, que estrechaba muy fuerte la mía para darme confianza, no estoy seguro, pero, creo que era Alejandra. De inmediato me vi arrastrado a una vertiginosa velocidad y en medio de un agudo silbido, sin posibilidad de control, y luego me encontré, de pronto en una inmensa meseta cubierta de nieve deslumbrante.... ¿me estaré enloqueciendo? ¿será esto real? O simplemente mi deseo de estar junto a ellas me hace alucinar...."

…De nuevo es de madrugada, me siento desolado, ahora recuerdo que una vez leí en un libro escrito por un psicólogo, del cual no tengo presente el nombre, quien decía que cuando uno esta solo porque así lo decidió, esto se conoce como liberación, pero, por el contrario, si esta soledad es producto de factores ajenos a uno se denomina desolación... Y así me siento....son las 2:45 a.m., ya vengo……

...Acabo de tener otra experiencia maravillosa, porque me encontraba en un ambiente azul, vi unos círculos sucesivos, ordenados de mayor a menor formando una especie de túnel. El primer circulo, el mayor, el del principio, era azul marino; el último sencillamente un punto blanco luminoso. Allí le aguardaba una multitud. A la derecha de ese túnel circular planeaba un ser, ¿era un adulto? ¿un niño?. No pude reconocerlo en ese momento. Me adentraba cada vez más en ese túnel. Quería alcanzar a toda costa aquella forma que se me escapaba, pero, la muchedumbre parecía rechazarme hacia la entrada, fuera de los círculos, y yo luchaba por entrar y ver quien era. De pronto pude ver claramente de quien se trataba, eran ellas, ahí estaba mi hermosa hija sonriéndome extendiéndome su mano, detrás de ella Alejandra, quería alcanzarlas, me decían algo ,pero, no podía escucharlas, yo les grite ¡las amo!, de repente estaba otra vez en mi cama, llorando....sin duda hay amores que duran para toda la vida, pero, lo que siento por mi esposa y mi hija dura un poco más....

...luego de sentir en tantas ocasiones y de diversas maneras esta sensación tan placentera, y en particular la ultima salida, en la que estoy seguro, tuve un encuentro con mi esposa y mi hija… si eran ellas. Ahora, me repugna regresar a mi cuerpo, vivir me parece una dificultad insuperable, hoy más que nunca las extraño, hoy más que nunca quiero estar con ellas, paradójicamente, daría mi vida por estar muerto.... me voy a relajar una vez más, son las 3:14 de la madrugada... Ahora regreso para contar mi nueva experiencia……………………..."

Autor: Rodrigo Palacios Villegas



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