En el laberinto del Motoco hemos colocado algunas plantas.
La construcción de un laberinto como el que hemos creado en el valle del Motoco persigue fines estéticos, artísticos y también prácticos. La colocación de plantas alrededor y dentro del también, y de hecho, concebimos a este laberinto como una especie de jardín en el que combinamos piedras con plantas.
Plantas colocadas cerca de las pircas del laberinto del Motoco.
Las plantas también lo transforman en un sitio más agradable; ya hemos comentado en otro artículo que dentro del mismo es posible acampar. Pues bien, es mejor acampar sobre musgos o pasto que sobre polvo o piedras. Es mejor contar con algo de sombra que no tener nada, o que las plantas rompan un poco el viento en algunos lugares. Y también queremos que el laberinto, construido en su totalidad con materiales de la zona, se integre y asimile lo más posible al paisaje.
Hasta el hielo forma parte del decorado del laberinto del Motoco.
Las posibilidades de llevar adelante algo similar a la jardinería normal son un poco limitadas por diversas razones pero hacemos todo lo que es posible año tras año y finalmente algunas plantas van creciendo. Las herramientas que utilizamos son las mismas que empelamos para explorar: piquetas, cuchillos de supervivencia, piedras, navajas, etc. pero sirven perfectamente para nuestro cometido.
Esencialmente utilizamos el método empírico para ver qué es lo que funciona y qué no: Colocamos plantas un año, y al siguiente vemos qué es lo que ha progresado más. A partir de allí ponemos énfasis en repetir lo que ha funcionado.
Preparando panes de pasto para colocar dentro del laberinto.