En las expediciones del Gea nos alejamos durante semanas o meses de la civilización y por ende debemos llevar siempre todo nuestro alimento y provisiones; el peso de todos esos elementos representa un problema y por eso, el mate y la sopa nos resultan sumamente útiles.
Llevar provisiones en la mochila propia representa una limitación en razón del peso máximo que se puede transportar. La presencia de porteadores como los serpas no siempre es factible, ni tampoco el uso de animales de carga como los yaks, las mulas, camellos o caballos. Incluso con mochilas de cincuenta kilogramos o más (yo he llevado hasta ochenta kilos encima) y prescindiendo prácticamente de cualquier prenda, accesorio, etcétera, la cantidad de alimentos y provisiones que se puede transportar es limitada.
Preparando pan para comerlo durante una mateada en nuestro refugio del Lago Las Brisas.
Es bastante complicado transportar así provisiones para más de un mes y por consiguiente, en las expediciones de mayor duración - e incluso otras más cortas si se desea ahorrar dinero y peso - habrá que cazar, pescar o bien transportar alimentos más livianos que quizás no sean tan nutritivos como para mantener el peso pero que sirvan para evitar la inanición completa.
En nuestros viajes para ello llevamos una buena cantidad de cubitos de caldo deshidratados, para hacer sopas en cantidad, y además una cantidad generosa de yerba mate, para contar con infusiones calientes sin ningún tipo de limitación. Con llevar unos dos kilogramos de yerba y otro tanto de sopas deshidratadas es posible sobrevivir por más de un mes a un costo financiero ínfimo y con provisiones de - evidentemente - mucho menos peso.
El mate es práctico en toda circunstancia y en todo lugar, como alrededor de la salamandra en esta cabaña.
Desde luego que esta alimentación resulta un tanto monótona y que frente a exigencias físicas marcadas resultará inevitable perder peso; pero esto en realidad juega a nuestro favor pues durante el año, mientras no estamos en una expedición, podemos comer sin privarnos de nada porque sabemos que en definitiva, cualquier exceso de peso lo perderemos en un viaje. En realidad las cosas se acercan más a que en las expediciones perdemos peso y luego lo recuperamos, pero prácticamente no hay casos de sobrepeso en nuestras filas.
El mate y la sopa pueden, desde luego, alternarse con otras comidas; así, si transportamos una cantidad determinada de provisiones como para una semana, llevando el equipo de mate y las sopas deshidratadas para un tiempo equivalente obtenemos raciones para dos semanas prácticamente sin ningún costo adicional.