Afecciones, lesiones y enfermedades de los pies (cascos o vasos) del caballo (III)


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Federico Ferrero

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3) - Enfermedad navicular.

Esta enfermedad afecta al hueso navicular, pequeño hueso que se encuentra tras la articulación de la última falange de las patas del caballo (adentro de los cascos o vasos), hueso que cumple una función similar a la rótula, separando el tendón flexor digital profundo para que puede ejercer palanca suficiente para flexionar el menudillo.

Síntomas: el síntoma más evidente es una renguera o cojera intermitente en los comienzos del desarrollo de la afección, y que puede ocasionar que el caballo tropiece, /o se resistas a trotar. Se confirma el diagnóstico con rayos X.

Causa: la causa puede ser un desgaste de las estructuras que rodean al hueso navicular. También puede ser consecuencia de un herrado defectuoso que traiga aparejado una mala circulación sanguínea.

Prevención: para prevenirlo hay que realizar un controlado y buen herrado.

Tratamiento: uso de herraduras terapéuticas u ortopédicas junto con administración de vasodilatadores. En casos extremos se llega a la cirugía.


Corte longuitudinal de la pata delantera del caballo.
Pata delantera de un caballo disecada con un corte longuitudinarl para estudiar su anatomía.
Se observa claramente el hueso navicular, pequeño hueso circular central.

4) - Abscesos.

Un absceso es la consecuencia de la inflamación debido a una infección de las "manos" o "pies" del caballo.

Síntomas: el caballo no puede apoyar la pata infectada.

Causa: entrada de un cuerpo extraño (se clavó algo al caminar) que perforara o rompiera los tejidos blandos del vaso, causando la herida y la consecuente infección.

Prevención: administrarle suplementos de biotina y metionina en la alimentación, previa consulta con el veterinario.

Tratamiento: el de cualquier herida externa: limpieza o saneado de la infección, aplicación de antibióticos y cataplasmas específicos.

5) - Infección o putrefacción de la ranilla.

Síntomas: el tejido córneo se nota negro y húmedo, y el olor es nauseabundo y penetrante (a podrido) en los vasos del caballo infectados. En casos graves el caballo renguea.

Causa: una mala higiene (establo o cuadras sucias, terreno continuamente embarrado y húmedo). Evalúe cambiar a su caballo de picadero o cuidador si esto ocurre sino es usted el que se encarga de su limpieza.

Prevención: Una buena higiene del lugar en donde viven los caballos, cuadras o establos, junto con una buena y periódica limpieza de cascos.

Tratamiento: Extraer mediante cirugía el tejido córneo del o los vasos infectados. Aplicar anestésicos en aerosol o en soluciones antisépticas diluidas.



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