Los caballos son unos animales que tienen un oído, olfato y vista muy dotados en comparación con los seres humanos, lo que les da una perspectiva del mundo mucho más sensible a ruidos y movimientos que la que podemos llegar a captar como jinetes. Esta particularidad puede ser útil tanto como alerta ante peligros, como una fuente de problemas, ya que el caballo puede asustarse por cosas que nosotros ni siquiera llegamos a percibir.
Un caballo reconoce a su dueño rápidamente, incluso a kilómetos de distancia.
Los sentidos tan desarrollados de los caballos se deben a su condición de presa a lo largo de su historia como especie. Al carecer de medios efectivos de defensa o ataque frente a depredadores que le daban caza, desarrollando estos sentidos pudo anticiparse al acecho y por lo tanto a su captura, huyendo antes de ser alcanzado por garras y colmillos.