Generación instantánea de frío y calor


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Federico Ferrero

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La tecnología actual nos permite generar calor o frío con algunos "artilugios" de forma instantánea. Suelen ser métodos químicos los que generan estas reacciones térmicas, y por lo tanto hay que considerar algunas cuestiones al usarlos, pero siempre son muy útiles en actividades al aire libre, deportes al aire libre o aquellos lugares o durante ciertas actividades deportivas en donde no dispongamos de acceso a algo frío o caliente de forma rápida, por no tener necesariamente hielo, nieve o fuego a mano de forma tan rápida como lo tenemos en casa.

Generando frío: bolsas de frío

Las llamadas "bolsas de frío" son muy útiles en primeros auxilios durante la aplicación de RICE en lesiones como contusiones, golpes, esguinces, etc. Suele tratarse de un compuesto químico que viene adentro de una bolsa, separado de otro compuesto químico que, al mezclarse, reaccionan y bajan su temperatura. Para hacer que reaccionen hay que "romper" el envoltorio interno que separa un compuesto del otro, y normalmente eso se hace dándole un pequeño golpe (o más de uno, normalmente) hasta que se nota que empieza a funcionar la reacción. Hay que tener cuidado, porque si nos pasamos de "violentos" la bolsa puede explotar, ya que contiene aire, lo cual no tendría consecuencias graves, pero perderíamos esa bolsa. Como estas bolsas son de un sólo uso (desechables o descartables) perder una sin haberla usado no causa precisamente mucha gracia, sobre todo si nos encontramos lejos de la civilización y no tenemos forma de reponerla...así que hay que ir de "menor a mayor" con los golpes en todo caso.

Generando calor: bolsas de calor

En el otro extremo tenemos las bolsas que generan calor, llamadas "bolsas de gel de calor", "bolsas calentadoras reutilizables", "calientamanos", "bolsas térmicas autoactivables" o "hielo caliente" o simplemente "bolsas de calor", un invento difundido más recientemente, y que tiene aplicación desde en primeros auxilios (dolores musculares) hasta de "confort" en condiciones normales, o de supervivencia en situaciones extremas.


Video tutorial que muestra cómo genera calor y se reutiliza una bolsa de "hielo caliente".

Suelen ser de tamaños variados, dependiendo de para la función que fueron pensadas: desde las más chica, como para llevar en el bolsillo y calentarlos, para así poder calentar manos a esquiadores, montañistas, escaladores invernales (y cualquier otro practicante de actividades o deportes al aire libre que nos imaginemos pueda necesitarlas); pasando por las de tamaños geométricos estándar para aplicaciones varias; las medianas, pensadas para grupos musculares más amplios como cuellos y hombros por ejemplo; y las grandes, verdaderas mantas térmicas químicas que pueden usarse tanto por cuestiones terapéuticas como para abrigarse durante una acampada al aire libre. Las aplicaciones urbanas y agreste para las que se promocionan son muy variadas: desde mantenedores de calor de bebidas, pasando por calentadores para pies (las hay con formas de plantillas) esguinces, etc. etc. A nosotros se nos ocurre, por ejemplo, usar las chicas y medianas para calentar los pies en las bolsas de dormir, o incluso las medianas y grandes en el tratamiento de supervivencia para una persona con hipotermia o principio de congelaciones, siempre con las debidas precauciones y conocimientos del caso.

Las bolsas de calor están compuestas por un líquido o gel que tiene como compuesto activo el acetato de sodio o etanoato de sodio en una solución sobresaturada de esta sal, compuesto que genera calor al doblar una o más veces chapita o medallita metálica interna, que cristaliza una molécula del gel y hace que se cree una reacción en cadena, calentándose al volverse sólido (cristalizar) desprendiendo calor seco (alrededor de 50ºC) muy rápidamente (menos de 1 minuto normalmente) por un tiempo limitado (minutos hasta media hora o más, dependiendo de los modelos y marcas).

Normalmente se pueden apretar para "romper" o "licuar" un poco los cristales, y generar más calor, pero hay que hacerlo siempre con cuidado, porque romperla (como cometamos más adelante) puede llegar a ser peligroso. A diferencia de las bolsas de frío, las bolsas generadoras de calor suelen ser de múltiples usos, los cuales no dependen en general de su contenido, sino de la resistencia del envase y del tratamiento cuidadoso (o no) que le demos.

Una vez se enfrían, antes de volver a usar este "hielo caliente", hay que dejarlo unos 10 minutos en agua a unos 70ºC aproximadamente (algunos fabricantes dicen "hirviendo"), lo que en la práctica puede entenderse como hacer hervir agua, apagarla y dejar la bolsa sumergida adentro, o matenerla hirviendo y meter la bolsa poniendo en el fondo del recipiente un trapo o (mejor) envolver la bolsa en un trapo (toalla o similar), en ambos casos para evitar que le de calor directo, y esto durante el tiempo indicado por el fabricante, o hasta que se hayan disuelto todos los cristales (vuelva a contener líquido). Luego tiene que dejar enfriarse a temperatura ambiente, porque si lo hacemos con agua fría o de forma brusca (por ejemplo, metiéndola en nieve) o si sacamos la bolsa antes de que todos los cristales hayan desaparecido, vamos a hacer que el líquido se vuelva a solidificar total o parcialmente al enfriarla, y por lo tanto teniendo que volver a repetir el proceso de meterlas en agua caliente como indicamos.

Recomendaciones

En ambos casos, el contenido de estas bolsas de frío y calor se trata de productos químicos y , por ende, que podrían ser potencialmente tóxicos (aunque normalmente los fabricantes afirman que no), tanto para el medio ambiente como para la salud en caso de ingestión o incluso por reacciones alérgicas. Por eso deben ser desechadas en caso de pichadura o rotura. Al mismo tiempo, recomendamos llevarlas dentro de una bolsa plástica, para así evitar (en caso de rotura accidental) manchar nuestra ropa, bolsillos, que se derrame el contenido en el medio ambiente o que tengo contacto con nuestra piel, con los peligros de contaminación que eso implica. En particular, nunca debe meterse una bolsa de calor en el microondas, por muy "intutivamente correcto" que a algún "listo" esto le pudiera parecer...

Teniendo en cuenta estas medidas de prevención simples y básicas, las bolsas de frío son un buen componente para el botiquín del amante de las actividades al aire libre o los deportes, y las de calor de todos aquellos que quieran tener a mano un poco de calor rápido y externo en esos días en los que desearíamos en realidad estar al lado de una estufa caliente.



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