Aunque en numerosos manuales de supervivencia se menciona el hecho de usar pinos como refugio de circunstancia, vivaquear en una zona de plantas, árboles o arbustos espinosos puede tener complicaciones añadidas.
Una de las complicaciones más obvias son los pinchazos. Cuando el vivaque no es una simple pernocta de un día, o no se hace nada más para practicar acampada, sino que se está en el contexto de una actividad física o deportiva más ambiciosa (montañismo, exploración, carreras de orientación, raids de aventura, etc.) que implica estar en buen estado físico al día siguiente a la mañana, no dormir bien puede ser la diferencia entre ganar o perder, o entre sufrir un accidente y que se desarrolle la actividad con normalidad.
Un lugar no adecuado para vivaquear, bajo un enebro en otoño.
Así pues, aunque parezca un estupidez, el intentar dormir sobre algo similar a una cama de clavos de un faquir puede dificultar mucho conciliar el sueño, y sobre todo, descansar adecuadamente (si no se es un faquir, claro...). En ese sentido, si no queda más opción que elegir un lugar con el suelo acolchado con acículas [1] de pino, de enebro o similares, más vale tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
1 - Elija un lugar que cuyo suelo esté forrado con la menor cantidad de acículas, o en su defecto que estas estén lo más frescas (verdes), y sean lo más largas y flexibles posible. Cuanto más cortas y secas sean las acículas, más fácilmente se pincharán en nuestro saco de dormir, esterilla o colchoneta, y por supuesto en nuestra propia ropa si resulta que tenemos que dormir al aire sin nada más porque se trata de una situación de supervivencia. Además, hay que recordar que las acículas secas son altamente inflamables, lo que puede ser peligroso si las acumulamos en la zona de campamento y al mismo tiempo estamos calentándonos con una fogata.
Una colchoneta o esterilla para acampar totalmente acribillada tras pasar una noche sobre un colchón de acículas secas de enebro.