Sin software, cualquier simulador es nada más que una cosa muerta, colección muy costosa, pesada y voluminosa de hardware; sin el software adecuado que no represente fielmente lo que se busca simular, no es más que un juguete costoso, pesado y voluminoso.
Los simuladores no son juguetes sofisticados y la diferencia entre las dos categorías viene dada principalmente por:
Las consideraciones de diseño: Un simulador real, a pesar de que pueda utilizarse para jugar o entretenerse, simula una realidad. Un juguete no. Si lo que usted diseña y construye es capaz de reproducir una realidad con algún grado de fidelidad, entonces va en camino a ser el dueño de un verdadero simulador.
Factores sensoriales y estéticos: Si usted decora su cabina de un B747 como la nave de Flash Gordon... Obtiene la nave de Flash Gordon. Una parte esencial de la simulación es el aspecto del entorno inmediato, el conjunto de sensaciones que esto transmite es fundamental, como en el caso de un avión, la cabina y la dinámica física de la simulación.
Funcionalidad del software: Irónicamente este es el aspecto que más complicaciones cause porque lo que se requiere para un moderno simulador de cabina es siempre una conjunción de elementos muy sofisticados, y naturalmente, muchos diseñadores de simuladores tratan de basarse en productos ya disponibles en el mercado en vez de desarrollar todo desde cero porque nadie tiene ni el tiempo ni los conocimientos como para cubrir todos los aspectos, desde la dinámica desde la simulación hasta la programación de sonidos, texturas visuales, etc. Así que en gran medida y quizás mayormente, la construcción de un simulador tiene más de integración que de programación de sistemas informáticos. Sin embargo no ha que creer que porque cualquier es capaz de instalar un programa va a poder integrar un sistema de estas características sin dificultades: El dominio de técnicas de programación y análisis de sistemas hace una enorme diferencia en estos casos.
Como este tema es muy amplio y en el caso del simulador MLF hemos integrado muchísimo software, dividiremos esta disertación en diferentes capítulos accesibles a través de los enlaces que se encuentran a la izquierda de esta página.
El simulador MLF configurado como un DHC6 Twin Otter antes de partir en un vuelo de montaña desde el aeródromo de Simikot, en Nepal; nada de esto sería posible sin un buen software, pues hasta el ómnibus TATA es virtual.