El procedimiento de poner en marcha una aeronave con motor de explosión interna es simple si es que cuenta con un motor de arranque, pero si no es el caso, hay que tener algunas precauciones: Este es el método recomendable para hacerlo.
Antes que nada, hay que recordar que la hélice de un avión es un instrumento sumamente peligroso cuando está en marcha. Típicamente, la hélice de un avión pequeño y modesto pesará entre siete y once kilogramos, y al ralentí girará a por lo menos unas quinientas revoluciones por minuto; no hace falta describir qué clase de heridas puede causar un motor en marcha si la cuestión no se atiende cuidadosamente.
El avión casi listo para ponerlo en marcha, con el extintor de incendios a mano... ¿qué es lo que está faltando?
Toda hélice, aún con el avión detenido y hangarado, debe considerarse como potencialmente peligrosa y no debe dejarse que nadie la toque para no accionar el sistema de encendido.
Faltaban los calzos... por supuesto; este es un error común, pero que no debe dejarse pasar cuando se va a dar pala a un avión.
Por ello es imprescindible no intentar nunca la puesta en marcha a mano sin el debido entrenamiento; en el caso de ciertas aeronaves, particularmente las antiguas o las clásicas, los aviadores habrán obtenido dicho entrenamiento durante los respectivos procesos de adaptación a los aviones en cuestión. Los pilotos que siempre han volado aeronaves con sistema de arranque pueden encontrar a la técnica conocida como 'dar pala' atractiva o necesaria para casos en los que el sistema de arranque eléctrico no funcione, pero por su falta de práctica en la materia podrían cometer serios errores.