Un PA-18 puede aterrizar y despegar prácticamente en cualquier sitio; yo he visto uno, equipado con ruedas de tundra, despegar en el largo de su propio fuselaje - unos siete metros.
El Sr. Lorenzo Huffman con LV-GCJ, un PA-18A de su propiedad, restaurado totalmente.
Cómo se trata de un avión con tren convencional y un motor que presenta un importante factor-p (tendencia a virar en sentido contrario al giro de la hélice), no es para cualquiera, pero si se lo domina resulta una aeronave formidable en todo sentido.
En vuelo, con un PA-18, vista de la localidad de Veinticinco de Mayo, Buenos Aires.