Un poco de cinta para embalajes puede resultar sumamente práctica en el caso de los aviones pequeños y particularmente en aquellos que están entelados, pues puede permitir efectuar reparaciones de circunstancia. Preferentemente debe transportarse cinta adhesiva transparente de este tipo para poder utilizarla si fuera necesario en la reparación de ventanas o el propio parabrisas de la aeronave.
Una de las cosas esenciales que hay que hacer después de cada vuelo es una inspección visual; generalmente esto se deja para el pre-vuelo, pero ¿y qué hay de todo ese hollín que se ha formado alrededor del motor? ¿Y ese freno que no anda bien? ¿Y la batería descargada? ¿Y si el avión atravesó tierra, estiércol de ganado o arena en la carrera de aterrizaje? ¿Vamos a dejar todo eso para último momento?
Hay que observar que no quede nada suelto ni animales infiltrados dentro.
Junto con la inspección visual de post vuelo y la anotación de todas las novedades habrá que asegurar la aeronave, ya sea guardándola en un hangar o bien atándola y asegurándola al piso con estacas. Por supuesto, todas las puertas y ventanas deberán quedar cerradas, las hélices deberán ser dejadas con las palas en la posición adecuada (horizontal si se trata de hélices de dos aspas), y si hay riesgo de helada o nevada, deberán cubrirse al menos las superficies más expuestas con lona, plásticos o incluso ramas y hojas. Las hélices de madera deben cubrirse también dado que la humedad podría dañarlas.