Volar muy frecuentemente no nos debe hacer olvidar de que estamos volando.
Hay pilotos que efectúan varios vuelos por día: Los aeroaplicadores, instructores de vuelo, etc. usualmente realizan tres, cuatro o más vuelos de una hora cada uno, aproximadamente, todos los días. Cuando uno vuela aviones de gran porte en los que hasta los protocolos y las listas de pre-vuelo colabora para incrementar la seguridad hay ciertas cosas que no se pasan por alto, pero cuando el avión se percibe como un coche, las cosas pueden ser distintas.
"Vuelvo en un rato" es una frase común, incluso entre los pilotos que manipulan pequeños aviones; se suben vestidos como están, van a hacer su trabajo y luego regresan para el almuerzo.
Pero no hay que olvidar que los problemas y las emergencias pueden ocurrir, y que en caso de un accidente o aterrizaje precautorio en cualquier sitio el avión puede romperse, alguien puede salir herido, y en un instante cualquier piloto podría hallarse en una situación de supervivencia. Por ello, salir con lo puesto como si se tratara de conducir un auto o una camioneta alrededor del pueblo no es nunca una buena idea.
No solamente no debemos olvidarnos de esos protocolos de seguridad y listas de chequeos que en las líneas comerciales son obligatorios - y por algo lo son -, sino que tenemos que prever que una situación de supervivencia puede suceder a cualquier emergencia aeronáutica. Nuestro avión siempre debe ir equipado con un equipo de supervivencia, y quienes volamos en calidad e pilotos o tripulantes también.
Si usted vuela y tiene una chaqueta de vuelo ¿por qué no emplearla como base para su equipo de supervivencia? Después de todo, no tendrá que usarla todo el tiempo mientras vuela si tiene calor, pero si debe pasar una noche debajo de un ala rota en el medio de ninguna parte, al menos le dará un poco de calor.