El Gea

Mutilaciones de Ganado en Argentina 2002 (IV)
El Informe Total

Por Gustavo Fernández - MysteryPlanet / Al Filo de la Realidad

QUINTA PARTE



Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando Empleo?

Energía verde

En el experimento de marras, se prepararon grupos "testigo" de vacunos, algunos de los cuales fueron inoculados con el nuevo virus para observar su evolución, mientras otros no, algunos de estos últimos en contacto directo con los primeros y otros aislados. Pero la cosa no terminaba allí: durante el proceso, se ordenaba a un grupo de empleados ordeñar a esos animales. Lo que realmente se buscaba era estudiar el eventual mecanismo de contagio al estar expuestos a los mismos. Como si fuera poco, el producto obtenido se suministraba a otro grupo de empleados -ninguno de los cuales, en ningún momento, supo que era parte de tal peligroso experimento- y el sobrante se comercializaba en la ciudad. Según la publicación "El médico del conurbano", donde se reflejara oportunamente parte de esta investigación de la mano del periodista Federico, "ex trabajadores del establecimiento recuerdan que 'había milicos norteamericanos por todas partes'.

El asunto trascendió la "oficial clandestinidad" cuando en ese mismo 1986 el investigador argentino Mauricio Seigelchifer estaba becado en el Instituto Wistar. Allí se enteró de lo que se estaba haciendo en Azul, y "destapó la olla". En poco tiempo la prensa internacional tomó contacto con las pruebas en el CEPANZO, hasta llegar a la primera plana del New York Times. Por supuesto Seigelchifer fue despedido del Wistar en Estados Unidos, mientras en Buenos Aires el Ministerio de Salud de la provincia nombraba la primera Comisión investigadora que seguiría el caso, y cuyo informe fue lapidario: "El experimento se está realizando en condiciones de seguridad inaceptables para todos los participantes y de riesgo de diseminación de un virus recombinante desconocido en la naturaleza", decía, y recomendaba medidas urgentes.

Dos años después, el experimento de Azul moría en el olvido. Con el paso del tiempo se cometieron errores inexplicables. Se descongelaron los sueros de las vacas en los que se debían buscar los anticuerpos contra la rabia. Descuidadamente se mezclaron los rótulos de las muestras. Además, casualmente, algunos de los argentinos que debían esclarecer el caso, pasaron a ocupar importantes cargos en los organismos involucrados en el experimento de Azul. Como broche, en 1990 toda la documentación sobre el caso desapareció misteriosamente de la caja fuerte del Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación, según denunciara Alberto Echazarreta, miembro de aquella comisión. Las vacas utilizadas en la experiencia fueron sacrificadas y enterradas bajo 1600 kilos de cal viva. Pero, ¿qué fue del virus? ¿Qué fue de los animales que estuvieron en contacto con este ganado? ¿Qué se hizo de los terneros que estas vacas lecheras tenían al pie? ¿ Qué de sus excrementos? Por último: ¿en qué estado quedaron los ordeñadores que contrajeron el virus, y sus familias que durante meses consumieron la leche de esas vacas? AZUL, 1993 (informe de la revista "Humus", noviembre de 1993, publicada en la web "Ovnivisión"





El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©