El Gea

Mutilaciones de Ganado en Argentina 2002 (III)
El Informe Total

Por Gustavo Fernández - MysteryPlanet / Al Filo de la Realidad

QUINTA PARTE



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Otro concepto relevante que recuerdo de aquél manual de guerra psicológica era básicamente éste: si se pretende desvirtuar un fenómeno X, la manera más eficiente de hacerlo es generar artificialmente un fenómeno Z que en la mentalidad colectiva se asocie espontáneamente con el fenómeno X. Luego, explicar en términos naturales el fenómeno Z, y casi diríamos por carácter transitivo, en ese ideario colectivo, se desmoronará también el fenómeno X. Los técnicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica rastreando con contadores Geiger la zona de mutilaciones, los ocupantes de aquella Ford Ranger queriendo -y admitiendo a los hacendados- comprar vacunos para un "experimento", la geométrica, inteligente e innecesaria disposición de algunos cadáveres o los símbolos irrelevantes en términos de funcionalidad grabados sobre sus cuerpos abonan esta hipótesis.

Hipótesis Nº 2:

EFECTOS COLATERALES DE UN VIEJO EXPERIMENTO BACTERIOLÓGICO

Debo ser sincero con ustedes: la hipótesis planteada anteriormente satisfizo durante muchos meses mis expectativas y casi estaba tentado a dar por concluido el trabajo aquí cuando aparecieron nuevas evidencias e implicancias que me impulsaron a ahondar en una direción insólitamente diferente, alejada del espacio exterior y más próxima a los oscuros vericuetos de la mentalidad humana. Esto me obliga a extenderme en la descripción de una serie de sucesos aparentemente ajenos a esta fenomenología, pero que aventuran la posibilidad que plantearé al final de estos párrafos.

Hace unos años, los periodistas argentinos Miguel Bonasso y Mauro Federico pusieron nuevamente sobre el tapete un hecho que en su momento tuvo una acotada difusión pública y que hoy, extrapolando, podría vincularse causalmente con esta situación.

En el año 1986 y de manera sumamente reservada, se celebró un convenio entre una entidad pública de nuestro país dependiente del Ministerio de Salud Pública de la Nación, el Centro Panamericano de Zoonosis (CEPANZO) con sede en la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires, y las empresas farmacéuticas Transgene (Francia) y Wistar (Estados Unidos). El acuerdo tenía por objeto experimentar una variedad de "virus recombinante" (la combinación genética de distintos tipos de virus) con el fin, se decía, de generar una vacuna apta para todos ellos. En este caso, se trataba del virus de la rabia y el de la viruela y lo que se buscaba, o se decía buscar, está dicho: una vacuna "polivalente" para ambas enfermedades. En realidad, quizás no pecaremos de excesivamente paranoicos si suponemos que con el mismo criterio lo que se buscaba era "construir" biológicamente un virus doblemente letal, mortal por cualquiera de las sintomatologías que provocara en los afectados.





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