El Gea

Mutilaciones de Ganado en Argentina 2002 (IV)
El Informe Total

Por Gustavo Fernández - MysteryPlanet / Al Filo de la Realidad

CUARTA PARTE



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De la lectura atenta de los testimonios -cosa que muchos parecen no haber hecho- surge incontrastable la certeza de que en la mayoría de los casos los animales murieron antes de ser mutilados, y que en un alto porcentaje -cerca del 40 %- fueron mutilados en dos ocasiones distintas, a veces con intervalo de algunos días. Es una pregunta interesante cómo se desplazaron los cuerpos, que en muchos casos aparecieron fuera del lugar donde cayeron primitivamente -la falta de marcas de agonía en el terreno sería una de las evidencias de ello, ya que aunque se le matara de manera fulminante siempre hay reflejos espasmódicos que dejan huella- y que no podamos responder (tampoco hemos profundizado esto demasiado) cómo mover un cuerpo de 400 o 600 kilos en algún silencio y sin mayores despliegues técnicos y humanos, no invoca necesariamente la presencia extraterrestre. A veces, es simple cuestión de ingenio, práctica y conocimientos de física. Si bien hay tecnología desconocida en los antiguos monumentos gigantescos de la Humanidad, cierto es que nuestros antepasados sabían cómo simplificar las cosas: a pocos se les hubiera ocurrido que un bloque cúbico de una tonelada de piedra maciza puesto en una superficie horizontal pudiera ser desplazado con facilidad por cinco o seis hombres con el expeditivo método de empapar de lodo la superficie a ser rozada por el deslizamiento. O, si quieren un experimento hogareño, traten de hacer lo siguiente:

Ubíquense de rodillas en el piso frente a una silla -no importa su tamaño ni peso, prueben con una liviana para comenzar). Deslicen su antebrazo por entre las patas delanteras de la silla y aferren con el puño una de las traseras (es indistinta si se trata de la derecha o izquierda). Luego, traten de levantar la silla en el aire, pero manteniendo el espaldar de aquélla perfectamente perpendicular al suelo. Insisto, no se trata sólo de elevarla en el aire-eso lo hace cualquiera- sino evitar que el espaldar se incline hacia delante o hacia atrás.

Traten. ¿Qué? ¿Imposible? No; hay una forma, aunque pocos parecen advertirla. Seguramente entonces hay una forma, silenciosa y discreta, de elevar en el aire una vaca y depositarla a cierta distancia. Que no se nos ocurra sólo habla de nuestra ignorancia y falta de entrenamiento.

Lo realmente extraño de esta oleada es que muchos de los casos que la conforman son episodios absolutamente extraños, pero aislados. Esto es, no se revela una tendencia repetitiva, que podría sistematizar la especulación sobre la conducta y, por extensión, la motivación de la fuente inteligente que preexiste detrás del fenómeno. Es como si se superpusieran distintos tipos de fenómenos: algunos quizás naturales, otros perfectamente reproducibles por humanos con conocimientos convencionales, un tercero también de hipotético origen humano pero dotados de tecnologías, recursos y experiencias más avezadas, más allá alguno presumiblemente extraterrestre... Es importante tener esto en cuenta, porque más adelante dará cuenta de nuestra propia teoría. Sirva, en tanto y como ilustración, el par de casos de vacas aparentemente "caídas del cielo". ¿Se les escaparon a un descuidado extraterrestre o fueron así -y allí- arrojadas para dar precisamente esa impresión?





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