El Gea

Mutilaciones de Ganado en Argentina 2002 (III)
El Informe Total

Por Gustavo Fernández - MysteryPlanet / Al Filo de la Realidad

CUARTA PARTE



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Precisamente, la evolución de las aeroformas de los OVNI también parece ir adelantándose por unos pocos años -o acompañando- si no el progreso de la ciencia humana, por lo menos lo que colectivamente se supone que esto significa. A fines del siglo XIX, la humanidad gastaba ríos de saliva hablando de dirigibles. Von Zeppelin ya ensayaba sus primeros modelos. Y allí aparecen los "cigarros de las nubes" que muchos norteamericanos, canadienses y de otras naciones declararon bajo juramento haber visto. Dirigibles, sí, pero con poderosos motores, reflectores encandilantes y performances (de velocidad y altitud) sorprendentes. Aparece un "fenómeno X" que imita al progreso humano (en la forma del dirigible) pero dejando bien en claro su superioridad (con los atributos que los dirigibles jamás tendrían). En los años '30, los aviones fantasmas de la península escandinava tenían de aquellos sólo su aspecto exterior: su maniobrabilidad, su silencio y otros detalles le niegan cualquier origen humano convencional. Nuevamente, el "fenómeno X" "copia" a lo que en el momento era visto por el ideario colectivo como la expresión más granada de avance tecnológico, pero esa copia, accidental o voluntariamente, presenta facetas que lo hacen distinguible como tal. ¿Qué mejor en los cincuenta, cuando se especulaba con que la energía atómica sería la propulsión del futuro, que tocarle al "fenómeno X" aparecerse evidenciando presuntamente esa misma propulsión? Finalmente, cuando en los '60 se especula con los campos electromagnéticos como fuente de energía para los tiempos por venir, he allí, por centenares, episodios de efecto EM en automóviles y otros tantos vehículos.

Pero también cabe otra posibilidad: precisamente porque "lo que se espera" es que un OVNI aterrizando deje huellas radiactivas, allí está un grupo "Z", perfectamente humano, dejando caer algunos isótopos en los probables "nidos" de aterrizajes para reforzar la creencia, o más sencillamente, haciendo llegar por interpósitas personas la sugerencia al SENASA de concurrir con detectores de radiación. Y si llegaron a este punto, estarán entonces vislumbrando una de las aristas de mi propia teoría: un grupo operativo de inteligencia manipulando un telón de fondo fenoménico.

Si la desecación completa de los tanques australianos fuera una componente necesaria del fenómeno OVNI (y dando, lo que ya hemos discutido, por probada la relación causal entre éstos y las mutilaciones, cosa que nosotros no vemos) no habría sólo unos pocos episodios (yo documenté nueve, debe haber seguramente algunos más que se me han escapado) desparramados entre veinte provincias argentinas y casi 500 ataques, sino necesariamente muchos más, ya sea que las hipotéticas naves extraterrestres empleen el agua (¡y ése agua, cuando en ríos y costas marítimas podrían operar con más comodidad y discreción, salvo, claro, que sus tanques de reserva sean de tan reducidas dimensiones que no tuvieran aliento para llegar al espejo más cercano, lo que lógicamente plantea entonces el interrogante respecto a qué hacen entonces cuando tienen que saltar distancias interplanetarias...), ya sea que no se trate más que de cósmicas y vaporosas criaturas etéreas y luminosas simplemente con un poco de sed... y hambre. Pero no; sólo unos pocos, lo que hace pensar más bien en un efecto colateral no deseado que a una constante de aquél. No olvidemos, también, que no se puede probar la simultaneidad del vaciamiento de los tanques de agua con las mutilaciones; generalmente, el hallazgo de los cuerpos mutilados detona el recuerdo que semanas o meses antes tal tanque australiano cercano apareció vacío...





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