El Gea

Mutilaciones de Ganado en Argentina 2002 (VI)
El Informe Total

Por Gustavo Fernández - MysteryPlanet / Al Filo de la Realidad

TERCERA PARTE



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Ninguno tomó en consideración exactamente lo contrario, esto es el frío. Sabemos que a ciertas temperaturas el metal se fractura, pongamos como ejemplo las tuberías de agua o gas que se rompen cuando se congelan, el metal literalmente se fractura, los cortes son precisos y no forzados por el calor. Bien, del mismo modo este predador actúa sobre los elementos para entrar y probablemente también lo hace sobre las pobres bestias. En un caso en particular, un perro fue encontrado en condiciones tales que hacían suponer que tuvo una suerte de rápida congelación inmediata. Lo mismo se puede decir también de las mutilaciones de bestias que han interesado, y que interesan todavía, en la Argentina (y que precedentemente sucedieron en Estados Unidos). Se encontró que aun estando presente los esqueletos de los animales y los órganos internos prácticamente al alcance de cualquier animal predador o de los insectos, éstos se quedaban a la distancia, o no se interesaban.

Las teorías afirman que probablemente 'algo' que no se puede percibir espantaba a los otros animales a tal punto de alejarlos de aquella zona. Es verdad que cuando el cuerpo es puesto en presencia de temperaturas bajísimas todos los microbios que viven dentro se mueren, como es verdad que los microbios sobreviven al calor elevado, y es verdad también que es más difícil que sobrevivan a temperaturas extremadamente bajas, por tanto en realidad el cuerpo encontrado no tendría nada biológico que pueda servir a los otros predadores, para ellos no existe, seria considerado como una materia inerte, con ninguna posibilidad de nutrición, por eso se quedan lejos, no les interesa. Lo mismo se puede aplicar al chupacabras desde el momento que todos, o casi, los testimonios afirman que ningún animal predador se ha acercado a los cadáveres y nadie podía sentir olores típicos de la descomposición. Quién ha hecho, con qué cosas, por cuál motivo y por cuenta de quién fue hecho todo esto está todavía por establecerse. En Argentina, le echan la culpa a un roedor particularmente hambriento, mientras que las agresiones del chupacabras se le atribuyen a un grupo de perros particularmente nerviosos. Obviamente, ninguna de las dos hipótesis es considerable, vista la modalidad de ataque y la particularidad de las heridas, ningún perro ni roedor hambriento podría hacer tal cosa.





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