El Gea

Mutilaciones de Ganado en Argentina 2002 (I)
El Informe Total

Por Gustavo Fernández - MysteryPlanet / Al Filo de la Realidad

TERCERA PARTE



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Uno de los episodios más significativos de toda la casuística -pese a no estar acompañado de apariciones de ovnis, teleportaciones ni otros fenómenos periféricos extraños- es el ataque sufrido por un "guanaco" (camélido común en el sur argentino) en Península Valdés, provincia de Chubut. El animal apareció muerto literalmente en la misma playa junto al mar, tras deambular desde unos médanos cercanos. El hecho, difundido por Néstor García, Director del Área de Conservación del Organismo Provincial de Turismo, el 22 de junio, tiene a nuestro criterio una alta cota de extrañeza porque si existe una zona que le es totalmente ajena al "hocicudo rojizo" -y ni hablar de la avispa "chaqueta amarilla"- es precisamente una invernal playa marítima, con extensiones desérticas, típicas de la Patagonia, por decenas de kilómetros. Esto se supo precisamente el mismo día que profesionales de la Facultad de Veterinaria de la ciudad bonaerense de Tandil, abocados a la investigación de los sucesos, admitieron oficialmente que las mutilaciones fueron realizadas por "un ser inteligente", descartando de plano la acción de cualquier depredador natural.

Y convengamos que tan extraño es encontrar esos roedores en la desolada meseta patagónica como hallarlos en plena Cordillera de los Andes, a más de cuatro mil metros de altura sobre el nivel del mar, como le ocurrió al geólogo Carlos Taballione, quien, afectado al trazado de una ruta en la provincia de Jujuy, ya en agosto del año 2000 había hallado una media docena de animales mutilados en una forma totalmente idéntica a la que en estos meses estaba ganando las páginas de los periódicos. "Todos, presentaban los mismos signos de las que han abierto el inconcluso y por ahora inexplicable capítulo de las "vacas mutiladas": no tenían ojos, lengua, carne ni cuero sobre los maxilares inferiores. Tampoco despedían olor ni atraían a las moscas. Los cóndores, los carroñeros alados más poderosos del mundo y que en familia pueden dar cuenta de una res de gran tamaño en menos de dos horas, parecían ignorar estos cadáveres. Y no sólo eso: también recordé que entre los casos recientes y el que yo presencié, hubo más similitudes: las bestias parecían haber caído fulminadas al unísono y no haber hecho ni un solo movimiento una vez que tocaron el suelo. A su alrededor no había huellas, salvo las propias, interrumpidas por una muerte súbita e instantánea. Era como si ni siquiera se hubiesen desequilibrado antes de expirar. No dejaron marcas de haber realizado pasos erráticos ni haber luchado por seguir existiendo. Pero había más cosas extrañas: todas cayeron en la misma dirección, sobre su flanco derecho, con sus cabezas apuntando hacia el Norte y formando una circunferencia casi perfecta de 100 metros de radio".

O podríamos extraer el caso del perro que el 10 de julio fue encontrado en los fondos de la vivienda donde habitaba, en la ciudad norteña de Catamarca, una vivienda totalmente perimetrada de un muro -como para aventar toda posibilidad de que una horda de roedores carnívoros hubiera penetrado desde zonas aledañas- sin lengua, ojos, tráquea, aorta, parte de sus extremidades y una gran porción del cuero, que apareció como cortado con algo filoso. Tenía la cabeza despellejada y le faltaba toda la sangre. ¿Así ataca el "hocicudo"?





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