El Gea

Mutilaciones de Ganado en Argentina 2002 (XLV)
El Informe Total

Por Gustavo Fernández - MysteryPlanet / Al Filo de la Realidad

PRIMERA PARTE



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La gente de Vespucio salió a las calles a observar el objeto, que permaneció inmóvil durante 40 minutos, pero que de pronto desapareció rumbo al poniente a una velocidad "asombrosa", según los testigos.

Una ama de casa -que prefirió que su nombre no fuera mencionado- dijo que "era algo extrañamente bello. La intensidad de la luz era enorme aunque curiosamente no provocaba efecto de encandilamiento".

La misma mujer dijo que "todos estábamos maravillados en un principio pero nos pusimos nerviosos cuando nos dimos cuenta que paralelamente al fenómeno, los teléfonos dejaron de funcionar y los sistemas eléctricos de varios automóviles quedaron como muertos, haciendo imposible arrancarlos ni encender sus luces".

49) Los habitantes del paraje Tablillas, situado tres kilómetros al interior de la quebrada donde se asienta Campamento Vespucio y eventualmente más cerca del OVNI, no se mostraron sorprendidos por el suceso, ya que, dijeron, "estamos habituados a ver estas singulares cosas lumínicas desde 1999, siendo recurrente el hecho de que cada vez que aparecen se originan fallas en los sistemas motrices y eléctricos".

En el lugar viven unas pocas familias, todos ex obreros y empleados de YPF quienes después de la privatización prefirieron quedarse en el lugar al que se accede por un camino sinuoso y de tierra y que lleva al área de operaciones de la petrolera Pan American.

La vía conduce también a otros pozos de gas y petróleo que en la actualidad no registran ningún tipo de actividad.

La familia Olima, es una de las que residen en Tablillas. Constituída por el matrimonio y 13 hijos, ocho de los cuales -de entre diez y 24 años- viven en la casa paterna, fue espectadora privilegiada del suceso.

Empero, ninguno de los miembros del grupo mostró -al contrario de lo que ocurrió con los habitantes de Vespucio- sorpresa. "Estamos acostumbrados", confesaron al equipo periodístico de El Tribuno que se constituyó en el lugar.

Gabriel Olima, de 22 años, un ex estudiante de ingeniería que por cuestiones económicas no pudo seguir con su carrera y que trabaja junto a su padre en un taller que tienen en la misma casa y se dedica además a la apicultura, relató que "a estos OVNI los vimos muchas veces, a partir de 1999. La gente no nos creía, por temor o por escepticismo, pero las apariciones son tan habituales que hasta hemos llegado a determinar que son visibles entre julio y agosto de cada año. Ni antes ni después", aseveró el muchacho.





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