El Gea

El ABC y la Unión Sudamericana (XI)

Por el Presidente Gral. Juan D. Perón
Discurso pronunciado en la Escuela Superior de Guerra, Bs. As., Argentina, Noviembre 11, 1953.


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Naturalmente, yo esperé. En ese ínterin es elegido presidente el General Ibáñez; la situación para él no era mejor que la situación de Vargas, pero en cierta manera llegaba plebiscitado, en todo lo que puede ser plebiscitado en Chile, con elecciones sui géneris, porque allá se inscriben los que quieren, y los que no quieren, no. Es una cosa muy distinta a la nuestra. Pero él llega al gobierno naturalmente. Tan pronto llega al gobierno, yo le informo lo que habíamos conversado, lo tanteé. Me dice: de acuerdo, lo hacemos". ¡Muy bien! El General fue más decidido, porque los generales solemos ser más decididos que los políticos. pero antes de hacerlo, como yo tenía un compromiso con Vargas, le escribí una carta que le hice llegar por intermedio de su propio embajador, a quien llamé y le dije: -vea, usted tendrá que ir a con esta carta y tendrá que explicarle todo esto a su Presidente. Hace dos años nosotros nos metimos a realizar este acto. Hace más de un año y pico que lo estoy esperando, y no puede venir. Yo pido autorización a él para que me libere de ese compromiso de hacerlo primero con el Brasil y me permita hacerlo primero con Chile. Claro que le pido esto porque creo que estos tres países son los que deben realizar la unión.

El embajador va allá y vuelve y me dice, en nombre de su Presidente, que no solamente me autoriza a que vaya a Chile liberándome del compromiso, sino que me da también su representación para que lo haga en nombre de él en Chile. Naturalmente, ya sé ahora muchas cosas que antes no sabía; acepté sólo la autorización, pero no la representación.

Fui a Chile, llegué allí y le dije al General Ibáñez: -Tengo aquí todo listo y traigo la autorización del Presidente Vargas, porque yo estaba comprometido a hacer esto primero con él y con el Brasil; de manera que todo sale perfectamente bien como lo hemos planeado, y quizás al hacerse esto se facilite la acción a Vargas y se vaya arreglando así mejor el asunto.

Llegamos, hicimos allá con el Ministro de Relaciones Exteriores todas esas cosas de las cancillerías, discutimos un poco, poca cosa y llegamos al acuerdo, no tan amplio como nosotros queríamos, porque la gente tiene miedo en algunas cosas y, es claro, salió un poco retaceado, pero salió. No fue tampoco un parto de los montes, pero costó bastante convencer, persuadir, etc.

Y al día siguiente llegan las noticias de Río de Janeiro, donde el Ministro de Relaciones Exteriores del Brasil hacía unas declaraciones tremendas contra el Pacto de Santiago: -que estaba en contra de los pactos Regionales, que ésa era la destrucción de la unanimidad panamericana. Imagínense la cara que tendría yo al día siguiente cuando fui y me presenté al Presidente Ibáñez. Al darle los buenos días, me preguntó: -¿Qué me dice de los amigos brasileños?





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