El Gea

Argentina, Brasil y EUA.
De la Triple Alianza al MERCOSUR (1870-2002) (VIII)

Moniz Bandeira y la comunidad sudamericana de naciones

Por Alberto J. Sosa


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Con el advenimiento de la Revolución Cubana, EUA consideró que cabía redefinir las amenazas hemisféricas. El enemigo no era sólo externo (URSS), sino que a partir de la II Declaración de la Habana se había interiorizado. Las Fuerzas Armadas estaban consideradas como agencias armadas profesionales, modernas e idóneas para conducir los destinos de los Estados de América Latina y para implementar acciones de contrainsurgencia para combatir la subversión. Desarrollo y Seguridad, Contrainsurgencia y Acción Cívica constituían las recetas dictaminadas por EUA para el éxito. No obstante, las gobiernos militares implantados en Argentina y en Brasil, tomaron una vez más senderos distintos. Para esta época Brasil ya había recuperado su hegemonía en América del Sur.

Las relaciones Frondizi-Kubitscheck fueron cordiales y el Presidente argentino respaldó la Operación Panamericana (OPA) del brasileño, tendiente a presionar a la Administración Eisenhower para que adopte un mayor compromiso con el desarrollo de América Latina. Ambos Presidentes coincidieron en que la principal amenaza para la seguridad hemisférica era el subdesarrollo y no el comunismo. Este clima de comprensión entre Argentina y Brasil, posibilitó la creación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC).

El cierre gradual del mercado europeo y las escasas perspectivas de aumentar las ventas en el mercado de EUA, llevaron a que Argentina y también Brasil, procurasen el acceso a terceros mercados, porque consideraban que EUA no cooperaba satisfactoriamente con su desarrollo económico, como contrapartida a su apoyo en la confrontación con la URSS.

Los Acuerdos de Uruguayana, suscriptos por los Presidentes Quadros (Brasil) y Frondizi en 1961, configuraban la piedra angular de la variante neutralista, dado que la alianza con Brasil proporcionaba a la Argentina respaldo para que pudiese mantener equidistancia y cierta autonomía en el contencioso EUA-Cuba. Este objetivo se evidenció cuando Frondizi al pasar por Río de Janeiro (Septiembre 1961) ratifica con el entonces Presidente Goulart los compromisos asumidos en la Declaración y el Convenio de Uruguayana. Asimismo, durante la VIII Reunión de Consulta de los Cancilleres Americanos (Punta del Este, Uruguay, Noviembre 22/31, 1961), Argentina y Chile apoyaron la propuesta brasileña de finlandización de Cuba. Por otra parte, éstos tres países se abstuvieron, no votando a favor de la expulsión de Cuba de la OEA, junto con México, Bolivia y Ecuador.





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